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VIOLENCIA ECONÓMICA: UN ABUSO SILENCIOSO MÁS ALLÁ DE LOS GOLPES E INSULTOS

Las violencias física, psicológica o sexual en la pareja son algunas de las más conocidas, sin embargo, existe una clase de violencia que es silenciosa, que no implica golpes o insultos, pero es una de las formas más comunes de someter y generar dependencia en la otra parte; se trata de la violencia económica.
“Es toda acción u omisión del Agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas”, así define la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia a esta clase de violencia.
¿Cómo detectarla?
Prohibir que una de las partes trabaje, apropiarse y administrar el sueldo del otro, no contar con acceso a las cuentas bancarias o tener que dar explicaciones de todo lo que se gasta, son algunos de los síntomas de la violencia económica. Normalmente se da en las siguientes situaciones:
1.- Se presenta cuando una de las partes aporta el cien por ciento del gasto familiar, mientras que la otra parte desempeña trabajo en el hogar. La parte agresora controla y supervisa los gastos, además que puede amenazar a su pareja de echarla de la casa o quitarle la custodia de los hijos, lo que genera dependencia y necesidad.
2.- Otro caso es cuando una de las partes trabaja y percibe un ingreso, pero la pareja se las arregla para quedarse y administrar el sueldo del otro, en ocasiones, literalmente, sustrae el dinero del otro y en algunos casos utiliza chantajes y engaños para hacerse de los recursos.
3.- La violencia económica se puede dar también en el divorcio, cuando una de las partes se niega a dar la pensión alimenticia o la ofrece con base en chantajes, principalmente, relacionados a la custodia de los hijos.
Aunque la violencia económica puede afectar a hombres y mujeres, son ellas las más perjudicadas, pues a nivel nacional el 36 por ciento de las mujeres han manifestado haber recibido reclamos por la manera en que gastan el dinero, según cifras de la última encuesta sobre Dinámicas de las Relaciones en los Hogares del INEGI.
En la misma medición, el 24.8 de las mujeres respondió que su pareja les prohibió trabajar o estudiar, además que el 21.9 por ciento señaló que aunque sus cónyuges tienen dinero, no les brindan el suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Sin embargo, lo más preocupante de esta clase de violencia es que cuenta con el aval de un grupo importante de mujeres casadas o unidas, pues el 24. 7 por ciento de las encuestadas afirmó que la esposa debe obedecer a su esposo o pareja en todo lo que ordene, mientras que el 66 por ciento contestó que el hombre debe responsabilizarse de los gastos de la casa.
La violencia económica se da en un contexto de relaciones históricas desiguales de poder entre hombres y mujeres, las cuales han servido como caldo de cultivo para reproducir la violación de derechos, según explica el Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres).
“El empoderamiento económico de las mujeres, es una herramienta clave para salir de la pobreza y la espiral de la espiral de discriminación y violencia en que se encuentran inmersas muchas de ellas. Cuando las mujeres alcanzan la autonomía económica no sólo se benefician ellas mismas, sus familias o comunidades, sino al país entero”.

PAREJAS TORMENTOSAS


Hay quienes creen que las discusiones encienden el fuego de la pareja. Que limpian las asperezas o que renuevan el vínculo. Nada de eso es verdad. Lo único que logran las peleas es distanciar cada vez más a la pareja y, lo que es peor, ubicarte en una posición de ataque y defensa, absolutamente insana y estresante tanto para ti como para el otro.

Según Emilio Jorge Antognazza, psicólogo y autor del libro “Parejas tormentosas”, “no se puede amar a quien no se respeta. Sí, en cambio, puede haber respeto sin amor”.

Pero atención: dentro de su definición de parejas tormentosas no sólo entran aquellas que se tiran platos o se revolean alguna ropa. También se incluyen los vínculos que se basan en la persecución, la intolerancia, la abnegación, el hastío, la incomprensión y las exigencias.”Las parejas tormentosas forman un vínculo basado en el rencor y el desprecio mutuos. Ninguna de las partes puede perdonar a la otra persona que no sea como la imagen idealizada que se formó. Es como si quisieran casarse con un doble de ellos pero del sexo opuesto”.Es cierto que hay personalidades más irascibles que otras. “El estallido está relacionado con el bajo nivel de tolerancia a la frustración. Las parejas tormentosas son especialistas en frustrar al otro. Y cada frustración le demuestra al otro que su pareja está cada vez más lejos de lo que idealizó”, aclara el especialista.Según el psicólogo, la fórmula para estallar cada vez menos y ser menos irascible reside en un principio fundamental: “aceptar al otro tal como es o separarse de ese otro, justamente por lo que es”.

Si bien es cierto que después de la lluvia siempre sale el sol, ¡quién no quisiera que todos los días fueran despejados! Y esto depende en gran parte de ti. Por lo que si tu pareja se está volviendo tormentosa, cuenta hasta diez y sigue al pie de la letra los puntos que escribió especialmente para ti Antognazza:

1. Acepta que el otro es como es. Si no te gusta cómo es tu pareja, tú eres el que tiene el problema, tú eres el que sufre porque el otro no se adapta a lo que tú quieres.

2. Reconoce lo que sientes y ponle un nombre a tu emoción: amor, alegría, enojo, tristeza, miedo. Cada sentimiento necesita ser expresado para que el otro sepa lo que te está pasando.

3. Pregúntate si realmente no amas a tu pareja o es que el resentimiento acumulado por tus frustraciones ha eclipsado el amor que todavía existe. Sé sincero contigo mismo.

4. Escucha los problemas de tu pareja. La comunicación empática es saber ponerse en el lugar del otro.

5. Evita dar consejos, sugerencias, puntos de vista, a menos que tu pareja lo solicite. Una buena comunicación, el saberse escuchado y comprendido, obra milagros.

6. Tómate un rato para el diálogo. Un interesante ejercicio para fomentar la comunicación es tomarse entre quince minutos a media hora, tres veces por semana, para, tranquilos, intercambiar información trascendente.  

7. Cuando le quieras comunicar algo a tu pareja reflexiona sobre si es el momento adecuado. Si decides hablarle, evalúa la forma en que vas a darle tu mensaje: ¿agresiva, imperativa, conciliadora, informativa, quejosa, suplicante o manipuladoramente?

8. Si hay una discusión jamás ataques a su familia. Los “pactos de lealtad” de tu pareja con su familia de origen son más fuertes que los que tiene contigo, simplemente por una razón de antigüedad.

9. Ten un proyecto compartido con tu pareja en donde ambos estén de acuerdo y que estimule el crecimiento de ambos. Hijos, casas, viajes, emprendimientos, diversión… La pareja debe enriquecerse con el proyecto compartido y no sólo uno de los integrantes.

10. Ten presente, siempre, que el respeto por el otro es trascendental. Acepta al otro tal como es, sin imponerle ni manipularlo para que sea como tú quieres que sea.

Atención: calmar la tormenta no significa tragársela. Todo lo contrario: quedarse con la bronca puede provocar una úlcera… y acabar con tu pareja. El asunto es cómo manifestar el enojo, cómo lograr expresar esa emoción para que el otro se entere de lo que te está pasando. De ti depende ahora que el pronóstico de aquí en más no anuncie una tormenta.

RELACIONES Y APEGOS

La duración de una relación amorosa es relativa: unas se prolongan más de lo necesario, otras son temporales, hay algunas ocasionales y muy pocas aguantan toda la vida; depende de tantos factores como circunstancias se puedan imaginar. Carmen Harra es una psicóloga especializada en relaciones sentimentales de pareja y afirma que nuestros sentimientos, en ciertas ocasiones, se esfuerzan por extender algunas relaciones que deberían reducir su duración considerablemente. 


Existen casos donde se presenta un deseo insistente por arreglar los problemas; por lo general los esfuerzos se pierden, aparece la frustración y el dolor se incrementa más de lo necesario.

Harra distingue cuatro variaciones del apego en cuatro tipos distintos de relaciones amorosas. Esta clasificación tiene un propósito elemental en nuestra evolución de vida. Algunas personas experimentan sólo una clase de vínculo amoroso a lo largo de sus vidas, otras dos, tres e, incluso, algunas podrían pasar por todas ellas. Esto, según la doctora, depende del destino y del libre albedrío.

Alista tu memoria, saca el baúl de los recuerdos donde guardaste aquellos amores que pasaron por tu vida desde la niñez hasta el presente y piensa en cuál de las siguientes categorías ubicarías a cada uno:

Relación transitoria

Según Harra, es aquella relación temporal que hace las veces de puente entre dos etapas evolutivas de la vida. Este tipo de relaciones empujan a las personas a cambiar de nivel. En ellas se encuentra alivio para situaciones complejas, dolorosas o coyunturales que determinan grandes modificaciones de la vida. Por ejemplo, aquellas que tienen lugar después de una separación matrimonial, una mudanza o un fallecimiento. Las relaciones transitorias pueden ser el camino para lograr un cambio.

Relación kármica

La relación kármica suele ser muy intensa; rompe con algo recurrente en tu vida. La psicóloga destaca que el karma no es una fuerza maligna cargada de nuestras malas acciones del pasado, como suele creerse erróneamente, se trata de la acumulación energética de todas las acciones, un gran conjunto donde se incluyen tanto las buenas como las malas.

Cuando ese patrón determinado se rompe definitivamente, que en el fondo es el objetivo de la relación, esta puede terminar. Harra clasifica a la relación kármica como una experiencia enriquecedora, progresiva y satisfactoria, ya sea temporal o de largo plazo.

Relación de compromiso

Es la relación más común de los cuatro tipos. Se da cuando dos individuos se encuentran unidos y tienen una base de comodidad, donde pueden confluir la estabilidad emocional y/o financiera. En estas relaciones, los integrantes de la pareja “se establecen el uno para el otro”, aunque muchas veces no continúan por amor, sino por el miedo a tomar diferentes rumbos, al fin y al cabo, están cómodos de esta manera. Según Carmen Harra, el problema de las relaciones de compromiso es que uno o ambos integrantes pueden no encontrarse complacidos estando en ella. En esos casos, es importante tener claro que la decisión de permanecer o no con la otra persona siempre va a ser personal.

Relación conmovedora

La relación conmovedora representa un profundo lazo más allá de lo físico y emocional. Se encuentra marcada por una intensa conexión entre las dos personas y suelen ser relaciones prolongadas. Esto ocurre porque hay una profunda amistad, hay un conocimiento del otro tan arraigado que acaban adoptando la mentalidad de su pareja. No dejan de tener problemas, pero tienen la capacidad de resolverlos con facilidad.

Para evaluar la legitimidad de un apego dentro de una relación amorosa, debes observar tus sentimientos desde el palco, imparcial y objetivamente, lo que puede suponer una gran disparidad en la calidad de amor, ya sea en la vía que da o en la que recibe.

4 PATRONES QUE DESGARRAN UNA RELACIÓN

En toda relación se generan patrones de interacción; unos que ayudan y favorecen, como el apoyarse mutuamente sin pensarlo, y otros que desgarran la relación desde adentro, como los que a continuación veremos. 
- Si estos patrones se hacen presentes, es necesario actuar cuanto antes, pues el no hacer algo invariablemente conduce a una vida en pareja atormentada y cuyo desenlace suele ser una dolorosa separación, en donde ambos pueden resultar seriamente lastimados. 

Desconfianza 
¿Qué es? 
La inhabilidad para confiar en una pareja va desde: 
- Creer que siempre oculta algo 
- Que no está siendo honesto 
- Que no es consistente ni confiable en tareas o encargos 
- Que no estará presente cuando más se le necesite 
- Temer que en cualquier momento se aprovechará de nosotros para tomar ventaja 
- No confiar en sus valores como persona 
- No sentirnos libres de expresar lo que sentimos con él 
- O mostrarnos tal como somos por temor a su reacción. 

¿Por qué ocurre?

- Solemos vincularnos con una pareja por aquello que vemos en ella; por algo deseable que sentimos no tener en nosotros, en vez de vincularnos porque compartimos valores comunes. 
- Cuando pasa el periodo del enamoramiento, se va ganando confianza y alguno de los miembros de la pareja ya no está tan dispuesto a sobrellevar esa diferencia en valores. 
- El encanto de tu pareja se ve minimizado cuando sistemáticamente se rehúsa a ayudarte con algo. 
- Los celos hacen su aparición donde hay temor o fantasías de abandono. 
- Buscamos controlar a nuestra pareja, primero, para que se comporte conforme a nuestras necesidades y valores; segundo, para que no encuentre a alguien mejor y nos deje. 

 - Personas que han sufrido algún tipo de abuso en la infancia o han sido lastimados en relaciones previas, suelen mostrarse sumamente desconfiados ante una relación íntima y significativa. 
- Los patrones de comunicación negativos también suelen minar la confianza en la pareja. 

Defensividad, contraataque, críticas sistemáticas, burlas, ofensas, etc.
 Consecuencias:
- El Dr. Arthur Aron, de la Universidad Stony Brook en NY, dice que una relación que prospera es una que permite a sus miembros expandirse como personas. 
- Con la desconfianza, nuestro mundo se encoge a la par que tratamos de controlar a nuestra pareja o dejar nuestras necesidades por las del otro para que no se vaya. 
- Se convierte en una profecía autocumplida que nos lleva a comportarnos de maneras que lastiman y enojan a la pareja. Con esto, la pareja se aleja, cuando justo es lo que más se quiere evitar. 

¿Qué hacer? 

- Determina si la falta de confianza hacia tu pareja es derivada de algo que ha hecho, o algo que ha sucedido entre ustedes, o tiene más que ver con asuntos personales de tu pasado. O ambas. 
- Responde, ¿qué tan confiable te consideras a ti mismo? Si no mucho, a qué se debe? Heridas del pasado, una adicción, depresión? 
- Si esta desconfianza surge a partir de algo que tu pareja ha hecho, es necesario que conversen sobre ello de forma abierta, sin acusaciones o defensividad. Desde un “¿Qué vamos a hacer?”. 
- Establezcan nuevos acuerdos, límites aceptables y hazle saber a tu pareja que esperas de ella, y escuchar qué es lo que tu pareja espera y necesita de ti. 
- “No puedes hacer que tu pareja cambie, pero siempre puedes decirle cómo te sientes con su comportamiento y de ahí que cada uno tome sus decisiones”  

Culpar 

¿Qué es? 

- Es atribuir la responsabilidad de un resultado indeseado a nuestra pareja. 
- Adicionalmente se piensa que hay mejores formas de hacer las cosas, pero que nuestra pareja no ha querido hacerlas mejor. 
- Implícitamente también se cree en una incapacidad del otro para actuar “correctamente” y entonces tratamos de “repararlo”. ¿Por qué lo hacemos? - Cuando algo sale mal, la mente busca automáticamente identificar la causa para aprender de ella y evitarla o corregirla. 
- Culpar se vincula con la desconfianza y como nosotros creemos tener el método “correcto” es el otro quién tuvo que fallar y entonces queremos hacerle ver esto. 
- Existe una necesidad de controlar y “reparar” a la pareja “defectuosa” y causante de nuestros males. 

Consecuencias: 
- Se cae en lo que la investigadora Sue Johnson llamó “los diálogos del diablo”. 
- Se trata de ciclos de comunicación negativa en donde las parejas se atascan queriendo tener la razón y las verdaderas necesidades de conexión, seguridad o influencia ni siquiera son discutidas. 
- No se llega a ninguna parte con esas discusiones salvo a la defensa, al ataque o a la retirada. 
- Dejas de preguntarte si ha hecho algo mal, en su lugar te preguntas “y ahora que hizo mal”. 
- Se busca tratar de probar que el otro está equivocado. Y en cierta manera, desde la perspectiva de cada uno, el otro lo está y uno tiene la razón. 

¿Qué hacer? 

- Revisa tus creencias y expectativas. Seguro dirás que hay una manera correcta de hacer las cosas, pero ¿de dónde aprendiste eso? ¿Y si hubiera otra manera de hacerlo, que fuera también correcta? 
- Hay rasgos de personalidad que son muy estables a lo largo del tiempo. - Revisa si son las formas de hacer, por ejemplo la actitud de tu pareja, lo que te molesta. - Introversión, extroversión, sensibilidad o nivel de energía son elementos que no son sencillos de modificar, especialmente si la persona no siente que para ella sean un problema. 
- Pregúntate, si tu pareja corrigiera sus tres principales defectos, cuáles serían el 4, 5 y 6 que vendrían a ocupar su lugar. 
- Toma responsabilidad por la parte que te toca; como por ejemplo, expectativas poco claras o fantasiosas, explosiones de enojo descontroladas, críticas, sarcasmo y burlas, falta de reciprocidad. 
- Si estás convencida que tu pareja ha hecho algo y que esto te ha lastimado, díselo hablando de lo que tú sientes derivado de lo que piensas que ha sucedido. - Habla de lo que esperabas vs lo que sucedió en vez de cómo tu pareja debió o no haber hecho las cosas. 
- Haz peticiones, no demandas. 

Crítica y desprecio 

¿Qué es? 
- Hacer comentarios negativos (directos o sarcásticos) hacia nuestra pareja por cómo se ve, lo que hace, su carácter o sus habilidades. 
- Es también poner sobrenombres despectivos o cualquier otra forma de humillación, directa o indirecta, así como ventilar asuntos privados en público o contar situaciones privadas o vergonzosas. ¿Por qué lo hacemos? 
- Puede ser un comportamiento aprendido en la familia de origen. 
- Otro ejemplo es el de una persona narcisista que teme a la intimidad en las relaciones y busca continuamente fallas en la pareja para justificar su mala decisión y dejarla. 
- El resentimiento hacia la pareja es también otra fuente de crítica y desprecio, especialmente cuando no se dejan espacios para el reclamo, la escucha de necesidades o la negociación en la relación. 
- Finalmente, los desconfiados o quien teme ser abandonado critica y desprecia constantemente a su pareja para que esta no se sienta capaz de irse y dejarlos. 

Consecuencias: 
- Críticas y desprecio lastiman la confianza y dañan la autoestima. 
- Todos tenemos debilidades y cometemos errores. Amar a alguien implica aceptar que hay rasgos de la personalidad de esa persona que no nos gustan y que difícilmente cambiarán.  
- Tener un patrón de crítica constante hará que prestes más atención a las debilidades que a las fortalezas de tu pareja. 
- John Gottman dice que crítica y desprecio son dos de los más fiables predictores del fin de una relación de pareja, si se dan de manera sistemática sin ninguna acción de reparación. 

¿Qué hacer? 
- Busca ayuda profesional. No se trata aquí tanto de lo que no te gusta de tu pareja, sino de tu manera de reaccionar ante ello (crítica y desprecio) y esto es un problema individual que daña la relación y no un problema de pareja que daña al individuo. 
- Mientras, suspende toda crítica hiriente hacia tu pareja y habla más de lo que tú necesitas que de lo que el otro hace mal. 
- Al final, recuerda que has sido tú quien ha elegido a esa persona para estar con ella. 
- ¿Qué extrañarás más de ella si mañana muriera?. Si tu respuesta es “nada”, quizá debas pensar en la conveniencia de seguir en una relación con quien no te importa. 

Distancia emocional 

¿Qué es? 
- Incapacidad de comunicar necesidades y sentimientos profundos. 
- Se reemplazan las emociones reales por secundarias y el mensaje es confuso. 
- Te sientes sola y reaccionas no hablando. 
- Estás triste y reaccionas con enojo. 
- Estás preocupado y reaccionas con sarcasmo. 
- Es una forma de “escapar” de conversaciones de contenido emocional, desviando el tema o guardando silencio. 

¿Por qué lo hacemos? 
- Mecanismo de protección al sentirnos vulnerables. 
- Personas con pérdidas o separaciones tempranas o que tuvo padres fríos o distantes pueden sentirse incómodos con la expresión emocional y temen a la intimidad. 
- Miedo a que nuestras necesidades y sentimientos no sean atendidos o respetados por el otro (“mejor ya no digo nada”). 
- Puede ser un no saber responder a los reclamos y peticiones emocionales de la pareja o que se tomen como crítica personal. 
- Se cree que se tiene la obligación de arreglar el problema, cuando tu pareja quizá sólo quiera sentirse escuchada y comprendida. 

Consecuencias: 
- Desconfianza profunda con la pareja que se distancia emocionalmente y desesperanza sobre la satisfacción de necesidades emocionales. 
- La pareja se empieza a relacionar como hermanos o roommates. - La comunicación se centra en tareas y logística. 
- La intimidad sexual se deteriora y surgen sentimientos de rechazo y soledad. 
- Uno o ambos, tratan de satisfacer sus necesidades emocionales a través de sobre enfocarse en los hijos; el status social, abuso de sustancias, trabajar en exceso o relaciones paralelas. 
- Al final la pareja acabará por separarse. 

¿Qué hacer? 
- Suele requerirse de un proceso combinado; individual y de pareja, idealmente de la mano de un especialista, pues ambos ya han empezado a comportarse como extraños y cuesta mucho trabajo volver a confiar o incluso no sabe cómo restablecer la relación. 
- Se trata de abandonar los patrones defensivos en los que hemos confiando toda la vida y abrirnos a un dar y recibir recíproco, cálido y generosos sin el temor a ser lastimados y sabiendo que tenemos la capacidad de ser amados.

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