LAS CHICAS RUDAS DEL PASADO

Inventaron la seda, entrenaron ninjas y curaron la lepra pero la historia intentó olvidarlas.

Estos 52 relatos de mujeres brillantes e inspiradoras de todo el mundo, cuentan cómo desafiaron los roles de género e impactaron directamente en la historia de la humanidad, ya sea con sus descubrimientos, su trabajo o su astucia.

Con un tono lleno de humor, y casi como un cuento, Mackenzi Lee nos detalla la vida de estas chicas rudas que incluyen entre otras a la legendaria inventora de la seda, la emperadora Xi Ling Shi; a la primera novelista del mundo, Murasaki Shikibu; y a la mujer que transformó la física moderna, Emmy Noether.

Mujeres que rompieron con los moldes tradicionales de su tiempo para facilitar el camino a las generaciones modernas.

Las bellas ilustraciones que acompañan a cada una de las biografías, hechas por Petra Eriksson, logran una poderosa combinación que enamora desde la primera vista. Eriksson consigue que sus dibujos parezcan saltar de la página y llamen la atención del lector.

Además del giro humorístico de su escritura, la autora ha dotado a sus personajes con una profundidad que las vuelve más humanas. Así, cada una de estas chicas rudas deja entrever el lado positivo y el negativo de su personalidad, lo que las acerca más al lector al alejarlas de las tradicionales biografías acartonadas.

EL NIETO

La aparición de Ignacio Montoya Carlotto, -a quien su madre quiso llamar Guido antes de que le fuera robado, luego de dar a luz mientras estaba secuestrada por la dictadura de 1976-, no sólo corona felizmente la incansable búsqueda de Estela, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, también es el triunfo de una sociedad que eligió el camino de la memoria, la verdad y la justicia. 

La alegría popular por el conmovedor reencuentro refleja hasta qué punto su historia es la de todos. La celebración de la que se hizo eco el mundo entero se entiende por el efecto universal de las luchas por los derechos humanos y el luminoso aporte de la Argentina a la defensa de valores esenciales de la condición humana. 

El nieto es un libro que combina la investigación histórica, el trabajo periodístico y la prosa literaria para reconstruir la batalla íntima y pública que dieron los Carlotto, los Montoya y el propio Ignacio para reencontrarse. 

Abuelos, padres y nietos de una familia atravesada por la tragedia política, una de cuyas marcas fue el aterrador robo de bebés.

María se internó en la historia familiar, del amor, la militancia y la muerte de Walmir "Puño" Montoya y Laura Carlotto, los padres de Ignacio "Guido". Roberto, en la historia de la infancia, adolescencia y búsqueda de su identidad del nieto. Es una historia trágica por lo que implicó el asesinato de sus padres y el robo de la identidad de Ignacio, una marca indeleble del estado terrorista que asoló la Argentina desde 1976. Pero la larga y tenaz lucha de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, es conmovedora, luminosa. La emoción que toda la sociedad sintió cuando se confirmó la aparición de su nieto; la conmoción mundial por esto, indica que esta historia engloba lo más profundo de la condición humana, marca su universalidad como los valores de lucha por la identidad, y de que la memoria, la verdad y la justicia triunfan finalmente.

Cada historia es distinta. Ni menos potente ni menos importante. En este caso, la tragedia brutal sobre los padres de Ignacio es irreversible, como lo era el destino de robo de su identidad si no hubiera mediado la lucha de su abuela por encontrarlo. Así que en el caso de Ignacio la tragedia de su robo no se consumó.

MI NOMBRE ES MAHTOB

«Este libro ha sido un hermoso regalo para mí. Ya no tengo que cargar con el recuerdo del dolor y la angustia de mi pasado que he llevado conmigo todos estos años. Al dejar mi bolígrafo, por decirlo así, aparto de mí esos detalles. Libero mi mente y mi corazón del deber de recordar. Tamoom… Se acabó. Ha dejado de perseguirme. Ahora, soy libre». Mahtob Mahmoody

Hace dos décadas, millones de lectores en todo el mundo se vieron cautivados por la increíble historia narrada en el bestseller No sin mi hija ―convertido luego en película protagonizada por Sally Field―, la epopeya de una mujer americana, madre de una niña de seis años, que tuvo que huir de un esposo iraní, tiránico y maltratador. Ahora, esa niña de seis años, convertida en mujer, cuenta su propia versión. 

Pero no se trata tan solo del relato de la reclusión y posterior huida de Teherán, sino de lo que vino después: el temor constante a volver a sufrir un secuestro, las pesadillas y los ataques de pánico, la vida bajo un nombre falso, la batalla contra una enfermedad que podía matarla… Siempre, bajo la sombra amenazante de su padre.

Esta es la historia de la extraordinaria victoria de una joven sobre el recuerdo de un trauma de infancia abrumador, su lucha para construir una vida basada en la paz y el perdón. De Míchigan a Irán, pasando por Ankara y París, Mi nombre es Mahtob lleva al lector por un viaje geográfico y vital en el que la resiliencia de un alma herida se impone frente a la adversidad. 

Mahmoody nos revelará cómo logró liberarse de una vida dominada por el miedo y perdonar a ese padre que marcó para siempre sus días, descubriendo la alegría y la paz de hacerlo. 

CISNES SALVAJES

Una abuela, una madre, una hija. A lo largo de esta saga, tan verídica como espeluznante, tres mujeres luchan por sobrevivir en una China sometida a guerras, invasiones y revoluciones. 

La abuela de la autora nació en 1909, época en la que China era aún una sociedad feudal. Sus pies permanecieron vendados desde niña, y a los quince años de edad se convirtió en concubina de uno de los numerosos señores de la guerra. Sesenta y nueve años después, su nieta abandonó el país. Este libro admirable relata la historia de esos años a través de la vida de las mujeres de una familia china: tres mujeres dotadas de una fuerza y un carácter casi sobrehumanos. 

La abuela de Jung Chang vivió durante diez años en una maliciosa atmósfera de intrigas feudales entre la esposa, los sirvientes y las concubinas de su señor de la guerra. En 1933, cuando éste ya se hallaba próximo a morir, huyó de su hogar llevándose consigo a su hija. Aquella niña –la madre de Jung Chang– desarrolló una activa labor clandestina durante sus años de estudiante transmitiendo información a las fuerzas comunistas que asediaban su ciudad durante la revolución. Contrajo matrimonio con uno de los guerrilleros de Mao Zedong, y una de sus hijas –Jung– alcanzó la mayoría de edad durante la Revolución Cultural. 

Ésta, tras permanecer tres meses en la Guardia Roja, se rebeló contra la cínica tiranía de Mao durante los años de devastación que siguieron, época en la que hubo de ver a sus progenitores denunciados y enviados a campos de trabajo. Exiliada a las montañas, trabajó posteriormente como campesina y “doctora descalza”.

INFIEL

Me crié en Somalia, Arabia Saudita, Etiopía y Kenia. Viajé a Europa en 1992, cuando tenía veintidós años, y fui elegida diputada al Parlamento holandés. Hice una película con Theo van Gogh y ahora convivo con guardaespaldas y circulo en coches blindados. Así resume Ayaan Hirsi Ali el camino que medió entre su infancia africana y el momento en que se convirtió en diputada y escritora de éxito, en Europea del año 2006 y en una de las mujeres más influyentes del mundo, icono del movimiento en pro de las libertades de las mujeres del Islam. 

Educada en la confesión musulmana, se rebeló muy pronto: contra la obligación de rezar cada noche por la muerte de todos los judíos, contra el matrimonio forzoso y contra la perspectiva de que su función en la vida era traer hijos al mundo. 

Tras conseguir el estatuto de refugiada en Holanda, su ímpetu y fuerza de voluntad la llevaron a estudiar Ciencias Políticas, a convertirse en diputada al Parlamento holandés y a ser reconocida como una de las políticas más respetadas en el ámbito internacional.

En Somalia, la joven Ayaan, educada en los principios del islam, había llegado a frecuentar a los Hermanos Musulmanes. Eran los tiempos en que formaba parte de “la fuerza de choque de Dios” contra una maligna cruzada mundial orquestada por los judíos y el Occidente ateo. Aprendió entonces que Alá le pedía sumisión total: “Nunca levantes tus ojos, ni siquiera en tu mente.” Ocurre, sin embargo, que Hirsi Alí es una de esas personas con una obstinada preferencia constitucional por lo verdadero: su fe estuvo siempre entretejida con la noble sustancia de la duda.

Un día la casualidad la llevó a Holanda, tratando de esquivar el matrimonio concertado por su padre. Holanda era el país de la tolerancia, y era además un país donde los autobuses y los relojes funcionaban a la perfección a pesar de las piernas desnudas y de los brazos al aire de las chicas. Quería una vida propia, y descubrió que el Estado de derecho se la podía ofrecer. Tuvo que asumir el precio, claro está: la soledad, la renuncia a la familia. Dejaría de ser Ayaan Hirsi Magan, del gran clan de los Darod, una Harti, una Osman Mahamud del linaje de la Espalda Más Alta. En adelante, sería simplemente Ayaan Hirsi Alí, ciudadana holandesa.

Estudió ciencias políticas, leyó a los pensadores occidentales y empezó a vislumbrar el camino: “Había que atenerse a los hechos; los hechos son una hermosa idea. Se hablaba de método y razón. No había espacio para las emociones y las actitudes irracionales.” Los hechos. Por entonces, la ciudadana Hirsi Alí no sospechaba que aferrarse a los hechos le iba a llevar a enfrentarse con algo más que el islam. La tendencia a no creer en la existencia de una verdad objetiva le parecía ya a Orwell uno de los grandes males de su época. Pero no es probable, ya digo, que para entonces Hirsi Alí estuviera al corriente de las ligerezas del relativismo.

Durante mucho tiempo se limitó a absorber los hechos y a ponerlo todo en tela de juicio. El atentado contra las Torres Gemelas la encontró así, con la mente en construcción. Las reacciones complacientes de “analistas estúpidos hasta la exageración” que culpaban veladamente a Occidente la sacudieron como a una estera. Para cuando todo aquello acabó, las ideas y los hechos habían empezado a encajar. Había estado buscando certezas, y ya tenía algunas. Entre ellas, que lo ocurrido “no tenía nada que ver con la frustración. Tenía que ver con la fe”.

Dos años después llegaba al Parlamento holandés con la causa de las mujeres musulmanas bajo el brazo. Era una causa noble y el mundo entero la aplaudió. Pero Hirsi Alí había aprendido bien las lecciones de los pensadores de la ilustración, de Russell, de Popper, y debajo del brazo traía también el escándalo: se oponía a la política de integración basada en los valores del multiculturalismo. Entendía que perpetuaba una cultura oscurantista en nombre de la compasión.

La izquierda biempensante ha digerido mal algunos momentos de la historia europea –el descubrimiento de América, el colonialismo, el holocausto judío–, así que ha dado en culpar a Occidente y en convertir en víctima al islam. Eso explica que regurgite manifestaciones de comprensión de la violencia y que haya encontrado un digestivo en el discurso multicultural: la norma tácita es la igualdad de valor moral en todos los frentes –lo contrario supondría establecer jerarquías, y Dios nos libre de las jerarquías. Se consagra la diferencia sin más como incomparablemente valiosa, y se olvida que muchas diferencias tienen su origen en prejuicios ancestrales. A cambio, se ensalza la tolerancia y se proclama que todas las opiniones son respetables, sin advertir que en la renuncia a juzgar se enmascara la indiferencia y la cobardía. Hirsi Alí supo ver que hay en el fondo de esta actitud complaciente una entraña conservadora, y que la compasión misma es una suerte de racismo.

Así las cosas, esa izquierda bienpensante sólo tenía dos opciones ante el caso Hirsi Alí: o declararla una excepción o desacreditarla. Ha intentado las dos cosas. Hace mucho que la izquierda vive instalada en el autoengaño, y es sabido que es una ley elemental del autoengaño considerar como una excepción lo que contradice nuestras expectativas. Una vez reconocido que la lucha por los derechos de la mujer musulmana es la lucha de todos –faltaría más–, vino el consabido pero: no ha tenido en cuenta que la realidad del islam es multiforme y se limita a repetir estereotipos que sólo se justifican por su vivencia personal, por supuesto muy respetable. El problema es que Hirsi Alí maneja hechos: el resultado de las políticas de integración multiculturalistas es que los inmigrantes viven aparte, estudian aparte, se relacionan aparte, que son muchos los violentos y muchos los que viven de la asistencia social. No importa. Para los defensores del relativismo, la verdad de los hechos resulta difícil de soportar, de manera que se esfuerzan por negarlos con el noble propósito de no alimentar el racismo. ¿Mienten, pues? No exactamente. Más que de mentiras –ni siquiera se puede contar con una vileza consistente–, se trata de pura palabrería. Bullshit, vamos.

Quienes pretenden desacreditar a Hirsi Alí la acusan de atacar directamente al Profeta. Lo cierto es que el día que se miró al espejo y fue capaz de decirse “No creo en Dios”, Hirsi Alí dio la última vuelta de tuerca a su reinvención: más allá de las dudas sobre la verdadera enseñanza de Alá, había afrontado –para decirlo con Saramago– “el factor dios”. Su crítica a Mahoma resultó para muchos ofensiva, blasfema, irresponsable cuando menos. Y hay un paso muy pequeño de estas acusaciones a las de islamofobia y racismo. El fascismo va de soi se desprende por sí mismo como una fruta madura: que se lo digan a los cadáveres de Theo van Gogh y de Pim Fortuyn.

MILENA

Margarete Buber-Neumann conoció a Milena Jesenská (1896-1944) en el campo de concentración de Ravensbrück, en 1940. En ese infierno sin límites, las dos mujeres vivieron una historia de amistad, valentía y dignidad de la que surgió este libro, escrito a instancias de la propia Milena. 

En él, la autora desgrana la infancia de Milena en Praga, su agitada adolescencia, sus dos matrimonios, su intensa actividad política, su relación amorosa con Franz Kafka, su carrera como periodista y traductora, su vida clandestina como comunista bajo el terror nazi y, finalmente, su prisión y muerte en el campo de concentración.

Antes de morir de agotamiento, Milena había dicho a Margarete: «Sé que al menos tú no me olvidarás, que podré seguir viviendo en ti. Tú les dirás a los demás quién fui, serás mi juez clemente». Y Margarete, a quien estas palabras infundieron el valor de escribir este testimonio de coraje y resistencia frente a la barbarie nazi, cumplió su promesa.

REJAS OCULTAS

Cuando en julio de 1997 Hameeda volvió por fin a abrazar a su familia, habían transcurrido veintinueve años desde su último y terrible adiós. 

Más aún, durante mucho tiempo esta joven pakistaní creyó que su madre y su hermana habían muerto, dejándola en manos de un padre despótico y violento, acostumbrado a tratar a las mujeres como a animales de carga, que hacía años había dejado Pakistán para buscar fortuna en Europa. 

Todo empezó una oscura mañana de octubre de 1968; Hameeda tenía entonces cinco años, y de repente tuvo que dejar su pequeña aldea en Pakistán para acompañar a la madre y a sus tres hermanas en un viaje a Holanda, un país extraño, lleno de edificios altos y escaleras mecánicas, donde las esperaba un ser siniestro que por desgracia era su padre.

Este libro cuenta la trágica historia de una joven paquistaní que a la edad de cinco años fue arrancada de su pueblo y llevada a Holanda. Le acompañaban su madre y sus hermanas, pero a los pocos meses de estancia en un mundo nuevo para ellas, cuando aún no se habían acostumbrado siquiera a vivir en un apartamento europeo, el padre separó a las niñas de la madre, obligándolas a vivir con su nueva esposa, una mujer holandesa que, bajo el pretexto de educarlas, convirtió su vida en un infierno. Cuando tenía catorce años, la protagonista de la historia huyó de casa, y desde entonces fue malviviendo en centros de acogida para menores. 

Hoy es una mujer fuerte y sabia, que se ha reconciliado con sus raíces, y esa sabiduría le ha animado a contar el calvario de su niñez.

Seguidores

PAGINAS AMIGAS

http://www.madamealbert.com.mx/woman-c2lh http://elespaciodemartha.blogspot.mx/ http://xochitlndc.blogspot.mx/ http://cronicadeunaamantedeloslibros.blogspot.mx/ http://creadasaimagendedios.blogspot.mx/