MAS PETER PAN Y MENOS WENDYS...


Las parejas han dejado de funcionar. Un panorama de mujeres que pisan el acelerador y tratan de realizarse en el trabajo, la familia, el sexo y el amor se dan de bruces contra un mundo de hombres con el síndrome "Peter Pan" que no saben comprometerse. ¿Cómo hacerlos salir del País de Nunca Jamás?


El psicólogo Antoni Bolinches acaba de presentar su nuevo libro "Peter Pan puede crecer", una obra que pretende ayudar a aquellos hombres inmaduros que han tenido una carencia afectiva durante su infancia y sufren, por ello, miedo al compromiso -los denominados en psicología "hombres Peter Pan"-, y dar esperanzas a las mujeres que los sufren.

"El hombre Peter Pan no ha escogido serlo", explica Bolinches en su obra destacando que esta característica psicológica, lejos de ser un rasgo de la personalidad, es un defecto que se forma en la infancia, lo que lo hace "fácilmente" corregible.

¿De dónde vienen los hombres Peter Pan?

Una característica es común a todos los hombres Peter Pan: han tenido una carencia afectiva en su infancia. Es esa falta de amor la que los hace sentir que ellos no son "queribles", por lo que escapan del compromiso temiendo que, al final, su pareja también les haga daño.

Y esa falta de amor puede venir de muchas situaciones, aunque tantos años tratando a hombres Peter Pan han llevado a Bolinches a definir los cuatro perfiles infantiles más susceptibles de quedarse en el País de Nunca Jamás: el príncipe destronado, el príncipe vagabundo, el patito feo y el niño invisible.
El príncipe destronado no es más que ese hermano mayor que pierde la corona cuando un nuevo bebé llega al hogar. El mayor riesgo se produce cuando este príncipe ha ejercido de rey de la casa entre dos y cinco años, porque cuando ya ha cumplido seis, será más fácil hacerle entender la llegada de un hermano y positivar su condición de ser el mayor.

Otra historia es la del príncipe vagabundo, un niño que proviene de padres divorciados y que, por tener tantos hogares distintos: la casa de su madre, la casa de su padre, las casas de sus abuelos, y ser querido por tantas personas diferentes en lugares diferentes, pierde el sentido de nido, del lugar al que pertenece.

El resultado es el mismo en los dos casos, los príncipes dejan de sentirse queridos, que es lo mismo que les pasa a los patitos feos, esos niños que no tienen por qué ser feos, sino que simplemente no son tan guapos como sus hermanos o tan listos como sus primos, o son simplemente "inferiores" a un modelo que se les impone, que puede ser el de su tío o el de su propio padre.
"En el caso del patito feo puede que sea únicamente el niño el que piensa que no alcanza ese nivel al autocompararse", explica Bolinches, que sitúa en el último lugar de posible Peter Pan al niño invisible, fruto de parejas que se dedican más tiempo a sí mismas que a sus hijos, por lo que estos acaban "quedándose callados para no molestar".

La autoimagen y el autoconcepto

La forma en que un hombre Peter Pan se comporta puede ser, no obstante, muy diferente al comparar varios perfiles.

La autoestima del niño Peter Pan está dañada desde su infancia, así que al crecer este niño intenta buscar su seguridad a través de su físico, su autoimagen, y de aquellas características que posee y que la sociedad valora, como la inteligencia, el trato con los demás o la cultura, formándose así su autoconcepto.

Dependiendo de cómo se valore en estos dos planos, Bolinches ha definido en "Peter Pan puede crecer" cuatro tipos de hombres Peter Pan: el seductor, el narcisista, el intelectual y el servicial.

Como su nombre indica, ejerce de seductor aquel Peter Pan que se siente guapo y que, además, tiene un buen autoconcepto. Este Peter Pan saltará de relación en relación sin llegar a comprometerse nunca, algo que funcionará en su juventud pero que tendrá que plantearse a medida que se acerca a una crisis vital, como la de los 40 años.

En el otro lado de la balanza está el Peter Pan servicial, que al tener una mala autoimagen y un mal autoconcepto, trata de suplir con una entrega total a su pareja sus inseguridades.

Ambos perfiles pueden avanzar en gran medida con terapia según Bolinches, el seductor porque "lo tiene todo" para poder madurar y el servicial porque posee "un amplio margen de mejora".

La mayor dificultad está en los perfiles narcisista e intelectual, aquellos que se consideran únicamente buenos en un aspecto y tratan de potenciarlos al máximo olvidando sus defectos.

"El narcisista vivirá de ser guapo, temiendo la vejez; el intelectual puede llegar incluso a la conclusión de que es el mundo el que no lo entiende a él, y aislarse", resalta.

Frente a todos ellos hay parejas insatisfechas que siguen pidiendo más.

Mujeres que no son "Wendys"

No sólo los hombres pueden quedarse en el País de Nunca Jamás, también puede darse el mismo rasgo en mujeres, las llamadas niñas Campanilla, que también existen aunque en proporciones mucho menores.

"Si comparamos a un hombre y una mujer que tienen la misma edad y la misma biografía, la mujer siempre será más madura, porque la sociedad la obliga a avanzar para hacerse un hueco", afirma Bolinches, quien considera el fenómeno Peter Pan una auténtica plaga del siglo XXI.

Son también las mujeres las más "valientes" a la hora de hacer frente a los problemas, especialmente emocionales. "Será porque se escuchan más a sí mismas y analizan mejor sus necesidades", destaca el psicólogo barcelonés, asegurando que son muchas veces ellas las que llegan a su consulta para intentar ayudar al Peter Pan que tienen en casa.




Uno de los principales problemas que en la actualidad sufren las parejas es la descolocación de los hombres, que han perdido en los últimos sesenta años su antiguo rol dominante.

"El modelo antiguo era injusto pero claro. Ahora las mujeres se niegan a ser Wendys y los hombres se esconden porque no saben cómo comportarse en una sociedad en la que cada vez son menos importantes", según Bolinches.

Sólo hay una respuesta para el Peter Pan que quiere crecer, madurar, aceptar la imperfección del mundo y decidirse a escuchar la voz interior que le dice qué es lo que debe hacer y no sólo lo que le apetece hacer.

Dentro de "Peter Pan puede crecer", Bolinches pide ayuda a las mujeres que están rodeadas por hombres inmaduros "no porque sea su obligación ayudarlos" sino porque el beneficio que se produce si los niños de Nunca Jamás viajan al país del Presente y el Ahora será para ambos.

"Las mujeres pagan las inseguridades masculinas y su éxito profesional con soledad emocional; no puede seguir siendo así".

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