HOLLYWOOD ERA EL CIELO

Un retrato de carne y hueso de Lupe Vélez, la primera actriz mexicana que conquistó Hollywood y llegó a ser considerada en su momento como un auténtico mito: su biografía llena de claroscuros, sus escándalos sexuales y amorosos, su personalidad fuerte, independiente y polémica que cimbró el mundo del cine.

Celia del Palacio, reconocida historiadora y escritora, nos muestra en esta novela no sólo a la controvertida actriz, sino el fascinante mundo de Hollywood en aquellos años, marcado por el glamour, las grandes estrellas, los amores y desamores, las grandes películas, los personajes entrañables y las anécdotas únicas. En una enganchadora narración que nos transportará a una de las épocas doradas en la cultura popular del siglo XX.

Lupe Vélez es una de nuestras figuras más importantes en la historia del cine, alrededor de la cual se han tejido muchas historias, algunas ciertas, algunas bordadas alrededor de la leyenda. Esta versión novelada de su vida nos acerca a la Lupe Vélez más real y mas cercana, le quita la aureola de "estrella de cine" y la vuelve más humana con sus aciertos y sus defectos. El trabajo de Celia del Palacio es extraordinario.

Comenzó su carrera en México como bailarina y vedette del teatro de revista, antes de mudarse a los Estados Unidos, donde en 1927 logró incursionar en la industria del cine de Hollywood. A finales de la década de 1920, era considerada una de las grandes estrellas de la Meca del Cine. Con la llegada del cine sonoro, destacó por su participación en numerosas comedias, bajo la dirección de figuras como D.W. Griffith, Cecil B. DeMille, Victor Fleming y William Wyler, entre otros.

Su caracterización de la mujer latina temperamental, explosiva, revoltosa e irreverente, aderezado con un acento latino muy remarcado, le dio una gran popularidad entre el público en los Estados Unidos. También realizó dos películas en México. Entre sus filmes principales se encuentran The Wolf Song (1929), Palooka (1932), Laughing Boy (1934), Hollywood Party (1934), La Zandunga (1938) y una serie de películas creadas especialmente para ella a principios de los años 1940 tituladas Mexican Spitfire. En la época, fue conocida por sobrenombres como «Dinamita Mexicana», «La Chinampina» y «Chica Chile Picante».

Su vida personal fue turbulenta y estuvo marcada por una serie de polémicos romances. Su trágico suicidio en el año 1944, y las circunstancias en que sucedió se convirtieron en un escándalo mediático y dieron lugar a muchas especulaciones, contribuyendo a tejer en torno a su imagen una serie de leyendas urbanas.

La imagen que Lupe proyectaba en la gran pantalla no era otra cosa más que un reflejo de su propia personalidad. Vélez manipuló conscientemente su imagen. Con su proclamación «Yo no soy salvaje. Solo soy Lupe», Vélez desarrolló una reputación pública como mujer explosiva e irreverente en Hollywood, y se identificó con roles cinematográficos de mujeres de "clase media-baja" y personajes exóticos. 

Los periodistas de Hollywood la bautizaron con sobrenombres como Whoopee Lupe, La Pantera Mexicana o La Chinampina. Incluso llegaron a proclamarla como la Mexican IT Girl, en respuesta al éxito de la "chica flapper" de moda, Clara Bow, la llamada IT Girl. Vélez reveló: «¿A qué le atribuyo mi éxito? Creo, simplemente, que soy diferente. Yo no soy hermosa, pero tengo unos ojos preciosos y sé exactamente qué hacer con ellos. A pesar de que el público cree que soy una chica muy salvaje, yo realmente no lo soy. Soy solo yo, Lupe Vélez, Lupe simple y natural. Si soy feliz, yo bailo y canto y actúo como una niña. Y si algo me irrita, yo grito y sollozo. Alguien llamó a eso "personalidad". Personalidad es nada más que estar con otras personas siendo tú mismo. Si tratara de parecerme y actuar como Norma Talmadge, la gran actriz dramática, o como Corinne Griffith, aristócrata de las películas, o como Mary Pickford, la dulce y gentil Mary, yo no sería nada más que una imitación. Es por eso que solo quiero ser yo misma, Lupe Vélez».

La imagen y reputación ganada por Lupe provocaron que a su alrededor se tejieran un montón de historias que ponían en evidencia su irreverente personalidad. Lupe asistía con frecuencia a combates de boxeo, donde solía subir al ring para alentar a viva voz a su favorito. Lupe también hacia gala de exhibicionismo, y algunos afirmaban que en ocasiones no utilizaba ropa interior sin importarle que su falda se levantara cuando bailaba frenéticamente. En ocasiones también solía ensayar sus personajes desnuda frente al espejo, sin importarle en lo más mínimo que se encontrara acompañada por otras personas.Vélez también se ganó una reputación de mujer celosa en extremo, no solo en sus relaciones amorosas, sino también con aquellas que ella consideraba rivales en su oficio.

Por el contrario, revistas, periódicos y columnistas de chismes colocaron a su compatriota, la actriz mexicana Dolores del Río sobre un pedestal, ensalzando su belleza y elegancia. Ambas mujeres fueron objeto de comparación en la época en que ambas brillaron en Hollywood. Lo curioso es que estas comparaciones derivaban del hecho de que ambas eran mexicanas, aunque en sus personalidades ambas mujeres fueran diametralmente opuestas. Mientras que Dolores del Río fue refinada y educada, Vélez fue contundente: ella decía lo que le venía a la mente, y no le importaba cómo se vería socialmente. Lupe sostuvo una rivalidad con Dolores del Río, debido en gran parte a que de alguna manera se resintió del éxito superior de Dolores en Hollywood. Lupe odiaba encontrarse con ella, y la llamaba "ave de mal agüero". A Dolores la aterraba encontrarse con ella en lugares públicos. Cuando esto sucedía, Lupe se mostraba mordaz y agresiva. Lupe imitaba a Dolores abiertamente, llegando a burlarse con ironía y agudeza de su refinamiento y elegancia. Pero el prestigio de Dolores era notorio, y Lupe no podía ignorar esto. Es evidente que le afectó el superior éxito de Dolores en sus mejores años en Hollywood. Pero la belleza mexicana de Lupe, aunque menos clásica, no desmerecía ante la de Dolores, siendo incluso más explosiva, más vibrante. 

En una ocasión, en una premier, ambas actrices coincidieron y del Río pisó accidentalmente la cola del vestido de la Vélez, dañándolo. Furiosa, Vélez se quitó uno de sus guantes y lo tiró sobre el plato de Dolores gritándole: ¡Ahora te lo tragas!. Además de Dolores, Lupe también mostró aversión hacia otras actrices como Marlene Dietrich (con la que Gary Cooper tuvo una aventura mientras filmaban la cinta Marruecos), Jetta Goudal y Libby Holman. Son también notables las imitaciones (a veces en forma despectiva y burlona) que Lupe realizaba de figuras como Fanny Brice, Gloria Swanson, Katharine Hepburn y las ya mencionadas Dietrich y del Río. Sin embargo, estalló en cólera cuando en una ocasión en México, fue imitada en un escenario por la comediante mexicana Delia Magaña, su antigua rival en el Teatro de Revista.

"La Chinampina Mexicana"y su singular personalidad provocaron que su vida sentimental fuera tormentosa. Emocionalmente generosa, apasionada y llena de vida, Vélez tuvo una serie de romances muy publicitados. A Lupe le gustaban los hombres y no tenía reparo alguno en hacerlo notar. Cuando llegaba a una fiesta, nadie sabía lo que podía ocurrir. Sus primeros romances publicitados fueron con los actores Charles Chaplin, Tom Mix y Clark Gable.

Lupe conoció a Gary Cooper en el rodaje de Wolf Song (1929), y comenzó un romance con él. Cooper en ese momento tenía un romance con la actriz Clara Bow y también tuvo después una aventura con Marlene Dietrich. Su relación con Gary fue totalmente apasionada y tormentosa. Sus tres años de intensa relación fueron resumidos en una frase de Marlene Dietrich: «Gary estaba totalmente dominado por Lupe». Fue él quien le ayudó a pagar su nueva mansión en Beverly Hills, donde convivieron algunos meses y donde ella residió hasta su muerte. No obstante, Alice, la madre del actor, siempre se opuso a ese noviazgo, simplemente porque Lupe no le caía bien. Y Cooper era incapaz de llevarle la contraria. Un día Lupe comenzó una dura discusión con ella que concluyó con el desplante de la diva: «Quédese con su niño. A mí me sobran los hombres». En una ocasión estuvo a punto de arrancarle una oreja a Cooper en la estación de tren de Los Ángeles mientras él se preparaba para huir de ella y su rabia incontrolable. Incontenible, también fue llevada a la policía cuando una patrulla la descubrió haciendo el amor con Cooper a bordo de su coche en un aparcamiento de esa ciudad. Según varios biógrafos, Cooper fue el gran amor de su vida. El tórrido romance terminó en parte por la influencia de la madre de Cooper y también de la de su compañía, la Paramount Pictures, quienes le aconsejaron limpiar su imagen alejándose de ella. Cooper apenas sobrevivió cuando Lupe se presentó en la estación de tren disparándole con una escopeta por abandonarla.

A pesar de todo, para Vélez la ruptura con Cooper fue un golpe terrible. Ella intentó olvidarle refugiándose en su carrera, cada vez más brillante, y con la ayuda de barbitúricos y nuevos amantes. Uno de estos últimos fue el actor John Gilbert, quien tuvo un romance con Lupe durante el breve periodo en que se separó de su esposa, la actriz Ina Claire. La columnista de espectáculos Hedda Hopper recordó un incidente de Vélez: En el momento en que le pregunté si debía o no casarse con Gilbert, ella respondió: "No me interesa. Después de todo, yo no soy una dama". El romance concluyó en 1932, y Gilbert se reconcilió con su esposa.

En 1933, mientras residía en Nueva York y sostenía un romance con el actor Errol Flynn, Lupe conoció al actor y nadador olímpico Johnny Weissmuller, el famoso Tarzán del cine. Meses después, ambos se casaron en Las Vegas. Durante varios años de matrimonio, la pareja enfrentó numerosos conflictos, desencuentros y ataques de celos de Lupe, que se transformaban en hematomas y arañazos que los maquilladores de Tarzán disimulaban hábilmente.La convivencia entre Lupe y Johnny se convirtió en la comidilla de los medios sociales. El matrimonio duró cinco años, aunque en repetidas ocasiones se separaron y se reunieron antes de divorciarse definitivamente en 1939.

Tras su separación de Weissmuller, Lupe mantuvo breves romances con el actor Guinn Williams, el escritor Erich Maria Remarque y los boxeadores Jack Johnson y Jack Dempsey.

Lupe regresó en 1937 a su país natal ya convertida en un mito para rodar La Zandunga junto a Arturo de Córdova, un actor que fascinaba al público femenino de su país. Lupe no fue la excepción. Lupe se enamoró de Arturo y fue correspondida, a pesar de que el actor estaba casado con la actriz mexicana Enna Arana, con la que había tenido cuatro hijos. La relación entre ambos fue compleja: él quería preservar su reputación y le horrorizaba el escándalo que supondría un divorcio. Lupe no tuvo tantos reparos y firmó la separación de Weissmuller en 1939. En el fondo, Lupe era una mujer tradicional que deseaba casarse para toda la vida y tener hijos. Por eso hizo todo lo posible para que él dejara a su mujer. Hasta el punto de filtrar a la prensa su relación adúltera. Pero no salió como lo había planeado. La esposa del actor, que no había pensado en la separación, consideró humillante que su vida privada fuera aireada y se negó a conceder el divorcio jurando que nunca lo haría. Lupe fue consciente entonces de que nunca cumpliría su sueño: formar una familia con él.

En 1944 Lupe Vélez visitó un set de filmación en busca de Arturo de Córdova. Allí conoció a un joven extra de origen austriaco, Harald Maresch, que intentaba iniciar una carrera como actor en Hollywood bajo el nombre de Harald Ramond. Vélez lo recomendó a algunos productores, se enamoró de él y le pidió matrimonio. Harald accedió a casarse con ella, pero solo por conveniencia. En septiembre, Vélez descubrió que estaba embarazada de cuatro meses. En noviembre, cuando se hizo público que Vélez se iba a casar con Harald, Francesca Vitiner, una mujer que había sido pareja de Harald, le demandó ante los tribunales por incumplimiento de promesa matrimonial. Vélez se dio cuenta de que Ramond no era el joven inexperto al que había protegido y decidió dar por terminada la relación.

Temerosa de convertirse en madre soltera y de la grave repercusión que hubiera tenido para su carrera, Lupe había pedido ayuda a su hermana Josefina. Le propuso escapar juntas a México hasta dar a luz, para que luego fuera Josefina la que reconociera como suyo al bebé. Ella aceptó. Sin embargo, antes tenía que realizar un viaje con su marido al extranjero durante unos días, pero pasaron semanas sin tener noticias suyas. En aquella época ser madre soltera era algo socialmente inaceptable que habría puesto fin a su carrera, desechó la alternativa de un aborto. Desesperada, hastiada por el desamor y deprimida por el escándalo que se avecinaba, solo vio una salida: decidió suicidarse.

El 13 de diciembre de 1944, desayunó con Bruce Cabot y Errol Flynn. Por la noche organizó una fiesta en su casa en Beverly Hills y se reunió con sus mejores amigas, Estelle Taylor y Benita Oakie; después de la cena inventó una excusa y se retiró a su cuarto, escribió una nota de despedida para Harald Ramond e ingirió una dosis mortal de seconal (un potente barbitúrico ansiolítico), para después acostarse sobre su cama, rodeada de una gran cantidad de flores y velas encendidas. Incorrectamente se cree que Lupe fue encontrada ahogada con la cabeza en la taza del retrete al día siguiente. Esto nunca sucedió. Ella fue encontrada tendida en su cama por su secretaria Beulah Kinder, tal como lo había deseado.

En el momento de su muerte, Lupe Vélez era extremadamente popular entre el público, ejemplificado por las más de 4000 personas que se presentaron ante su ataúd durante el funeral en Glendale, California. Más tarde, en los servicios en la Ciudad de México, miles de personas más asistieron para dar un último adiós, incluyendo actores de renombre como Cantinflas, Jorge Negrete y María Félix. Johnny Weissmuller se unió a Arturo de Córdova y al actor Gilbert Roland para cargar el féretro. Los restos de Lupe fueron depositados en el Lote de los Actores de la ANDA del Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México.

Lupe Vélez posee una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en el 6927 de Hollywood Boulevard, por su contribución a la industria cinematográfica.

Son muchos los que sostienen otras versiones más sórdidas sobre el suicidio de Lupe Vélez. En una de ellas se afirma que ella esperaba un hijo de Arturo de Córdova. Como él no podía divorciarse y las raíces católicas de ambos descartaban abortar, buscaron a un hombre para casarse con ella: Ramond. Pero un día Lupe llegó por sorpresa al apartamento de Arturo y lo encontró en la cama con Ramond. Eso le volvió loca. La bisexualidad de Córdova siempre fue un asunto tabú. De modo que más que el engaño de los dos hombres, quiso evitar tener un hijo no deseado que la ligaría a ellos para siempre.

Otra versión fue proporcionada por el periodista Robert Slatzer. Esta versión menciona a Gary Cooper como el padre del bebé de Lupe. Slatzer habló con la examante de Cooper, la actriz Clara Bow. Bow reveló que Cooper le llamó en completo estado de shock, llorando y gritando que iba a matar a Ramond por dejar embarazada a Lupe. Sin embargo, Bow dijo que nunca creyó que el bebé fuera engendrado por Maresch. Bow estaba convencida de que Lupe inventó esa historia para proteger a Cooper, quién estaba casado entonces con la socialite Verónica "Rocky" Balfe.

En 1959, el escritor estadounidense Kenneth Anger publicó en Francia el libro Hollywood Babylon, libro polémico por supuestamente revelar de forma novelizada algunos hechos escandalosos de algunas estrellas de Hollywood. Anger fue quien contó la historia de que Lupe había sido encontrada muerta con la cabeza metida en el inodoro ahogada en su propio vómito. Anger afirmaba en su novela que la comida mexicana ingerida por Lupe antes de morir hizo cortocircuito con el seconal. Sintiendo náuseas, Lupe corrió hacia el inodoro, resbaló y se golpeó con la taza del wáter, rompiéndose el cuello, para ser encontrada al día siguiente con la cabeza metida en el retrete. 

Esta historia ha sido desmentida en muchas ocasiones. Michelle Vogel, una de las biógrafas de Lupe, afirma que es imposible que una persona que había ingerido tal cantidad de seconal pudiera levantarse de la cama. Lupe murió instantáneamente. Por desgracia, durante muchos años muchas personas la tomaron como cierta, tejiendo una de las leyendas urbanas más famosas de Hollywood.

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