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NO OLVIDES


 

CUESTION DE GENERO, NO DE CONDUCTA









 

TRANQUILAS. HISTORIAS PARA IR SOLAS POR LA NOCHE

 

Desde niñas nos alimentamos de relatos terroríficos acerca del bosque, primero, y de la calle después. Los callejones oscuros, los bares de madrugada o la oficina solitaria, la ciudad o el campo, hacer autoestop o volver sola de fiesta. En realidad, el mundo entero como amenaza. 

Estas normas inscriben en nuestro cuerpo un miedo con el que negociamos cada noche y cada día, porque no queremos dejar de vivir, o, como mínimo, dejar de bajar la basura al portal. 

Catorce escritoras abordan sus respectivas relaciones con una cultura marcada por el peligro sexual, y a la vez reivindican el derecho a caminar tranquilas a través de una escritura que sirva para recuperarnos, para celebrar la resistencia y las vidas, los actos de rebeldía con que nos negamos a quedarnos quietas, con o sin miedo.

No es un libro cómodo de leer. Tranquilas ha suscitado controversia entre sus catorce autoras, porque: ¿qué significa «tranquilas» hoy en día? ¿Debe una mujer quedarse tranquila a la vista de un extraño con el que se cruza en lo alto de un puente en medio de la noche o debe echar a correr por si acaso? ¿Cuántas veces no le han hecho callar al grito de «tranquila» llamándola histérica?

Cuando quieras que alguien se tranquilice, dale razones, no órdenes. Y eso sería lo sabio de no ser por todos los prejuicios acumulados en nuestros genes que operan descartando cualquier posibilidad de calma.

Que la mujer pierda el miedo a salir de noche sola, no es tarea sencilla, pero tampoco lo es a pleno día según en qué circunstancias. Es el caso de la reportera de guerra que tiembla aterrorizada en blablacar. Es el caso de quien ha recorrido en autostop toda Italia y se muere de miedo cuando un chico de su pueblo, amigo de la infancia, se desvía a pleno sol por un camino vecinal paralelo al río.

Por eso, la editorial Lumen ha considerado que era necesario este libro, no para descartar el miedo, sino para controlarlo y armarse de valor ante los tópicos que casi nos paralizan imponiéndonoslo.

Y por eso algunas pensamos que la canción más bonita que hemos oído en una manifestación feminista era ésta: «Sola y borracha, quiero llegar a casa». Borracha o no, hoy en día sigue sin respetarse a la mujer que va sola. De noche o a pleno día. Suena a la caverna, pero es así.

La memoria juega en esto un gran papel desde el mito de Caperucita, que ha cambiado mucho («De caperucita a loba en solo seis tíos», reza un anuncio en el Teatro Fígaro, de Madrid), pero también la memoria personal, que es conjurada a la luz de historias ajenas narradas en el cine o la televisión: «¿esto no me lo hicieron a mí también? Cómo es que ahora no lo veo tan normal como entonces me pareció? ¿O es que tuve miedo y culpa de contarlo?»

La editorial Lumen ha editado este libro con catorce autoficciones escritas por catorce mujeres escritoras: Mª Fernanda Ampuero, Nerea Barjola, Aixa de la Cruz, Jana Leo, Roberta Marrero, Lucía Mbomío, Silvia Nanclares, Edurne Portela, Carme Riera, Marta Sanz, Sabina Urraca, Gabriela Wiener.

El libro cuenta con la edición de María Folguera y Carmen G. de la Cueva, capaces de convertir la confesión en literatura, con ilustraciones de Sara Herranz.

Porque es necesario abrir un camino para identificarnos, conmovernos, reaccionar y recorrer sin miedo las calles que nos pertenecen.


DESPEDIDA SIMBOLICA DE LO QUE YA NO SOY

Hoy me despido de la versión de mí que sobrevivía en silencio.

De la que aceptaba menos de lo que merecía.

De la que se hacía pequeña para no incomodar.

Me despido de mis miedos antiguos, de las culpas que cargué sin que me correspondieran, de las promesas que hice para que no me abandonaran. Me despido de la necesidad de demostrar mi valor, como si mi existencia tuviera que justificarse.


Gracias a esa versión que fui.

Gracias a la que soportó, a la que lloró en secreto, a la que aguantó más de lo debido creyendo que era fortaleza. Gracias porque hizo lo que pudo con las herramientas que tenía.


Pero hoy ya no la necesito.


Hoy elijo crecer sin culpa.

Elijo hablar sin temblar.

Elijo irme cuando algo me rompe.

Elijo quedarme donde me respetan.


No reniego de mi pasado, lo honro. Pero ya no me quedo a vivir en él.


Esta es mi despedida simbólica.

No es un adiós con rabia, es un cierre con conciencia.


Me libero.

Me perdono.

Me transformo.


Y camino hacia la persona que siempre estuve destinada a ser. 🌿


ELIGE TU DURO











 

ADIOS

Una de las despedidas más valientes es esa en la que todavía hay amor, pero ya no hay paz. Cuando sabes que los sentimientos siguen ahí, pero la relación te resta más de lo que te aporta. No es fácil soltar a quien amas, pero duele más quedarse donde ya no floreces.


A veces, irse no es falta de cariño, es respeto por uno mismo. Es decir: “te quiero, pero no a costa de mi estabilidad, de mi calma, de mi dignidad”. Porque no todo lo que se ama se debe conservar; hay amores que enseñan, pero también desgastan.


Te das cuenta de que seguir es apagar tu luz poco a poco, perderte en esfuerzos unilaterales, en conversaciones que no cambian nada, en promesas que no se cumplen. Y ahí comprendes que no puedes salvar lo que la otra persona no quiere sostener contigo.


Irse es duro, sí. Pero quedarte puede significar dejarte a ti mismo en último lugar. Por eso, aunque el corazón se rompa, aunque los recuerdos pesen, eliges cerrar el ciclo. Porque mereces una vida donde no tengas que mendigar presencia, afecto ni compromiso.


Y así, con lágrimas y temblores, pero también con amor propio, decides marcharte. No porque no ames, sino porque por fin te amas. Y con esa decisión empieza algo nuevo: tu regreso a ti.

Y UN DIA, ALGUIEN ME PIDIO UE VOLARA...

Cuando Celina cumplió catorce años, no recibió fiesta ni regalo, sino una sentencia: su padre la entregó en matrimonio a Don Aurelio, un hombre viudo, ganadero y veinte años mayor, a cambio de seis vacas lecheras y un molino viejo.


—Así es la vida, hija —le dijo su madre, bajando la mirada—. A veces se gana y a veces… se sobrevive.


Y eso hizo Celina: sobrevivir. Soportó noches frías con un hombre que nunca la miró a los ojos, solo al cuerpo. Aprendió a ser madre cuando aún jugaba con muñecas. A los veinte años ya tenía cuatro hijos y el corazón hecho añicos. Había olvidado cómo se reía. Cómo se respiraba sin miedo.


Vivía en un rancho alejado del pueblo, entre vacas, estiércol y rutinas que la encadenaban. Pero una mañana, mientras barría el patio, un forastero llegó preguntando por trabajo. Era alto, moreno, con manos grandes y una voz serena. Se llamaba Matías.


Don Aurelio lo contrató como jornalero. Al principio, Celina lo evitaba. No quería problemas. Pero él era distinto. Saludaba a todos por igual, incluso a los niños. Les contaba cuentos mientras ayudaba a cargar cubetas. No se atrevía a mirarla más de lo necesario, pero cuando lo hacía, sus ojos no decían “te deseo”, sino “te entiendo”.


Un día, uno de sus hijos enfermó de gravedad. Don Aurelio, borracho, le gritó que no lo llevaría al médico porque era “una pérdida de dinero”. Celina, desesperada, decidió salir corriendo con el niño en brazos. Fue Matías quien la ayudó. Sin preguntar nada, tomó su caballo y la llevó al pueblo más cercano.


Esa noche, cuando el niño ya dormía, ella le dijo:


—¿Por qué haces esto?


—Porque no mereces vivir con miedo —respondió él.


Semanas después, Don Aurelio enfermó del corazón. Nadie lloró cuando lo enterraron. Fue un silencio largo, liberador. Celina se quedó sola con sus hijos y con la incertidumbre de qué hacer con su vida.


Matías no se fue. Pero tampoco se aprovechó. Siguió trabajando y cuidándolos como si fueran suyos. Un día, al caer la tarde, le dijo:


—No quiero que me pertenezcas. Quiero caminar a tu lado, si tú quieres.


Celina lo miró y por primera vez en años, no sintió culpa por desear algo distinto.


—¿Y si tengo miedo? —preguntó ella.


—Entonces caminamos lento. A tu ritmo. Pero sin cadenas.


A partir de entonces, comenzaron una nueva vida. Abrieron un pequeño negocio de productos lácteos con lo poco que tenían. Ella aprendió a hacer quesos, él vendía en el mercado. Entre risas, leche tibia y amaneceres sin gritos, construyeron algo que Celina no conocía: paz.


Años después, Celina abrió un refugio para mujeres del campo. Les enseñaba oficios y les contaba su historia. Les decía con voz firme:


—A mí me cambiaron por vacas. Me usaron, me callaron, me encerraron. Pero un día… alguien no me pidió que me quedara. Me pidió que volara. Y desde entonces, no me bajo del cielo.


Y como decía su abuela:

“Más vale volar con alas rotas, que caminar eternamente en jaulas doradas.”


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© Blanca Alicia Vasquez Casanova. Todos los derechos reservados.

Este texto es propiedad intelectual de su autor. Queda prohibida su reproducción total o parcial, distribución, difusión, publicación o cualquier otro uso sin el consentimiento previo y por escrito de Blanca Alicia Vasquez Casanova . El contenido aquí expresado está protegido por las leyes de derechos de autor vigentes.

YA

«Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.

Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.

Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, solo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad.


Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.

Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería solo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de “amigos” y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...

No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón. ¡No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente. No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. ¡Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!

Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: ‘¿Qué más da? ¡Me encanta volar!’». 


Clarice Lispector

CÓMO LE DIGO QUE ME ESTÁ PERDIENDO?

 

Cómo le digo que me está alejando poco a poco, cómo le hago saber que LO AMO mucho pero su poco interés me está obligando a volar.


Cómo le digo que si continúa así, esta bella historia a la que él puso una coma yo estoy pensando en ponerle un punto final.


Cómo le digo que una mujer necesita amor, atención, sentirse querida, que necesito de su cariño, de su apoyo.


Cómo le digo que estoy pensando en tirar la toalla, en rendirme .


Cómo le hago entender que he ignorado a muchos con tal de estar a tu lado, de que me estoy cansando de luchar, de no sentir reciprocidad de su parte.


Cómo le digo que si me pierde ésta vez… NO VOY A VOLVER NUNCA MÁS

NO TODO ES LO QUE PARECE


No todo es lo que parece.

Ni fui tan dura,

ni tan valiente,

ni tan segura.


¡Si supieran cuántas veces

necesité un abrazo para seguir!


¡Cuántas veces deseé

retornar a mi infancia

y confesar libremente mis miedos!


¡Cuántas veces soñé

que tenía alas

y podía alejarme 

de lo que me hacía sufrir!


¡Cuántas veces ansié no ser yo!


Aún así,

de las guerras salí airosa,

de las tormentas solo mojada

y después de ellas, 

tal como debía suceder,

el Sol volvió a salir.


Siempre hubo pan en la mesa,

no me tapó el agua

y elegí los caminos.


La música de mi corazón 

siguió sonando,

el amor me visitó

y cuando lo pedí, el olvido llegó.


Todo sucedió como debía suceder.


En todo este tiempo,

mi espíritu como el junco se dobló

pero, nunca se quebró.


Me alisto para una nueva aventura.

Renuevo mis sueños.


Dejo a un lado lo que ya no sirve

y con la mejor de mis sonrisas

me dispongo a salir a la vida. 💕


Hoy es uno de esos días en los que la edad me alcanza, en que las arrugas se marcan un poquito más en mis ojos siempre alegres.

Hoy es uno de esos días en los que no me siento tan bonita como siempre, creo que hoy el reloj me causa angustia, de esa en la que quieres adivinar el futuro, pero de antemano sabes que no se puede.

Hoy, tengo pedazos de pasado astillando mis mejillas y el presente suena incierto, inseguro, hoy me duele la espalda, las cargas pesan un poco más que de costumbre. 

¿Será porque traigo una sonrisa atorada en la cabeza?, esa que no podido escuchar el día de hoy, esa que hace meses no me suena en la mirada.

Hoy no me siento bonita, no quiero café ni donas de chocolate para azucarar la mañana , ni la canción de Janis Joplin dibujando arcoiris o tal vez si , por que hoy me siento más bruja que guerrera.

Pero hay días así, siempre hay días así, la sombra es un buen lugar para esconderse de vez en cuando, la realidad muchas veces sobrepasa el alma y los golpes de crudeza son un mal necesario. 

Hoy es un día en el que todo lo duro me intimida, pero vamos , seguramente mañana no será así.

By Ivet Mata ✨☕

#MariposasYLuciernagasEnLaLuna

VERDADES

MUJERES ..

La buena comida no atrapa a ningun hombre. Si no, todas las chefs estarían casadas. 


Los hijos no atrapan a los hombres, si no, ninguno se hubiera ido. 


El sexo no atrapa a los hombres, si no, todas las trabajadoras sexuales estarían en matrimonio. 


La brujería no atrapa a los hombres, si no, no estarían comprando más velas, ni más ramas. 


El físico no atrapa a los hombres, si no, no serían infieles con mujeres menos agraciadas que su misma pareja. 


Si hay que hacer cosas para "atrapar" a un hombre, no valdría la pena. 


El verdadero amor se queda a tu lado sin tener que ser atrapado.



HAY MUJERES

Hay mujeres que no vas a poder contener. 

Mujeres que son libres 

como la brisa después de la ola, 

esa que te besa silenciosa 

pero que sigue con fuerza su andar.


Hay mujeres que no podrás atrapar 

entre expectativas 

ni deseos egoístas, 

ellas nacieron para volar! 

y si su vuelo detienen por ti

para amarte y compartirse, 

no significa que renuncien a sus alas;

a una ave sin cielo se le borra la sonrisa,

se le entristece la mirada.


Hay mujeres que florecen en lo cotidiano,

que tienen vida propia,

amor propio, locura propia, 

espacio propio, sueños propios...  

cantan con voz propia.  


Son seres completos, 

que si eligen caminar de tu mano

jamás dejarán de ser ellas.


Ya han andado 

por veredas y caminos

engañosos 

con lobos, de amor, disfrazados…

y siempre encontraron el camino de vuelta…

de vuelta a ser ellas.

  

Déjalas seguir su vuelo 

si no es una de ellas, 

la mujer que tú esperas.



LE TEMO


 𝐋𝐞 𝐭𝐞𝐦𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫 en la que me voy convirtiendo, porque es la que sabe tejer y destejer realidades, porque es la que deja de idealizar para empezar a caminar, porque siempre quise que todo sea hermoso y perfecto, color frambuesa, olor lavanda, sonrisa de miel, y no hacía más que atascar en mi garganta las lágrimas, los me duele, los basta.


Y hoy, viene la anciana que un día seré y me dice que todo está bien...

Respiro.


Me está creciendo nueva piel, una piel más fuerte, más buitre, más halcón, más sabia, más honesta, brutalmente honesta, y también más solitaria, y por ello amo más genuinamente.

Yo soñaba con cosas imposibles, y no, no reniego de mis sueños ni los incapacito, tan sólo que, me cansé de buscar el imposible por temor a lo posible.


Hoy sé que también soy tierra, y también soy ciclo, y ya no anhelo un mundo que aún no existe, lo que anhelo es sentir mi sangre recorrer el paisaje que me viste y desviste, hacer el amor conmigo, con el viento y con el mar, inhalar y exhalar consciente, tomar la vida que ya está y empezar a caminar.

Puedo abrazar lo que soy.

Ese abrazo soñado y orado por siglos.


Aquí estoy, siendo la que Soy!!!


 ❤️Ama tu enojo porque te está enseñando lo que ya no quieres permitir.


🧡Ama tu tristeza porque te está ayudando a limpiar lo que por tanto tiempo ha estado estancado.


💜Ama tus miedos porque quieren obligarte a descubrir de qué eres capaz.


💚Ama tus quejas, tu pasado, tus heridas, porque te están indicando el camino que estás listo para elegir. 


💙Ama tu sombra porque sin ella no podrías ver la intensidad y el alcance de tu luz.


Al final, todos tus enemigos son bendiciones disfrazadas. 


De ti depende quitarles el disfraz.

PERDÓN

Un día se plantó frente al espejo....observo el rostro que la ha acompañado tantos años....

tantas lunas y le dijo:

"PERDONAME....

Por obligarte a ser quien no eres, para complacer a los demás...

Por no escuchar tu dolor y tus gritos de libertad.

PERDONAME....

Por soportar y soportar cosas que te hacían daño....

Por ponerte siempre en último lugar.

PERDONAME....

Por las veces que no me importaste lo suficiente para buscar tu bienestar

Por todas las veces que te traicione en pos de una aceptación ajena

PERDONAME...

Por forzarte a cargar aquello que no te correspondía, bajo un falso sentido de obligación

Por hacerte culpable de todo,

Por reducirte,

Por ignorarte

PERDONAME...

Por todas las veces que no te ame como lo merecías, como lo mereces.

La imagen en el espejo solo miraba con lágrimas en los ojos

Unos ojos que decían sin palabras...

Estuve esperando por ti...

Te perdono".

"El poder que necesitamos,
nos da nuestra propia voz.

No busques fuera ,lo que llevas dentro".

YA NO

Ya no estamos en edad,

de pedir perdón por decir la verdad,

tampoco de disculparnos,

por no querernos quedar.

Estamos para gritar tan fuerte

como podamos,

con el afán de no quedarnos nada

guardado.

Ya no estamos para halagos y palabrería,

ya no estamos para tener un trozo de carne

entre las piernas,

estamos para caricias y pláticas eternas,

con café por las mañanas

y vino tinto en las tardes negras.

Ya no estamos para culparnos,

de las desilusiones que se causaron,

por las expectativas que se crearon.

Ya no estamos para vivir penando,

por aquellos amores que no nos amaron,

ni por los dolores,

que no nos mataron.

A esta edad,

estamos para ser felices,

así,

con la vida y sus matices.

Ya no estamos para esperar,

estamos para pelear

y hacer nuestros sueños realidad.

Ya no estamos para amigos de las fiestas,

estamos para amigos,

que aconsejan y consuelan.

Ya no estamos para lealtades familiares,

estamos para romper

con patrones destructivos.

A esta edad,

en qué la sociedad nos llama adultos,

nos toca liderar nuestros caminos,

nos toca llorar más,

para enfermarnos menos,

nos toca encontrar el modo de vivir,

sin morir en el intento.


Autor / Evelyn Virosc.

MUJER LIBRE


Las mujeres libres son un puño de aire, no se pueden atrapar entre las manos, 

ni en los brazos, ni por lazos de papel. 

Su palabra vale más que mil firmas; 

su mirada lo sella todo.


Eligen con quien estar, a dónde ir, 

y cuándo hacerlo. 


Su compañía se respira, se sonríe; saben sentir la vida y refrescar las rutinas. 


Ya lloraron parejas, hijos, amigos, ciudades y trabajos, el camino mismo les enseñó a plantarse en sus dos pies a pesar de las circunstancias. 


La fuerza les salió levantando las cobijas que un día fueron losas, y convirtiendo inviernos en primaveras a base de tiempo, paciencia, decisión, trabajo... alineación.


Por eso las mujeres libres no piden respeto, lo toman, lo saben suyo tanto como el amor y se van así como el aire mismo si no lo reciben. 


Ya no aceptan conquistas vanas, escogen con pinzas cómo y con quién compartir su esencia: aprendieron a cuidarse para abrir el corazón.


Así que si una mujer libre, verdaderamente libre, te dice sí prepárate para estar a su lado sin importar el formato, y si te dice no 

revisa tu propia vida, tu autonomía, 

tu libertad porque en su espejo -

una mujer libre...sólo busca la verdad.


Texto: Elisa Queijiro

PERMÍTETE

"Permítete ser mal vista,
mal hablada, mal evaluada!

Permítete que te pierdan el respeto,
que se rían a tus costas!

Permite que te juzguen, que cuchicheen, 
que crean saber quien eres!

Permite que te "miren torcido",
que se alejen, que te excluyan, que te rechacen!

Deja que tu reputación caiga por tierra, 
enfrenta tu mayor pesadilla!

Y ve que Sí, que ella acabe en muerte!
Muerte de esta que era esclava "de los otros".


Y entonces vive, vive libre, sin miedo.
Porque los "otros" no tienen más poder sobre ti" 🦋

Texto: Nina Zobarzo - Escritora y Terapeuta


JURAMENTO


Quiero que me prometas 

que no vas a volver a aceptar un amor a medias

que no dejarás que un hombre te encierre 

que si no te van a ayudar a volar 

te despejen la pista 

quiero que me prometas 

que te vas a querer más que a nadie 

que no le vas a tener miedo a estar sola 

que vas a disfrutar tu soledad 

que vas a entender que no podemos 

convivir con otra persona 

hasta que aprendamos a convivir 

con nosotros mismos 

así que quiero que te quieras mucho 

con tus caídas y tus alzas 

con tus silencios y tus ruidos 

quiero que me prometas 

que vas a curar tus alas 

que las vas a usar más aunque te duelan 

que vas a dejar de sentirte mal 

porque te llamen rara o loca 

que son cumplidos  ¡chingadamadre!

quiero que me prometas 

que vas a hacer lo que te hace feliz 

que vas a luchar contra la normalidad 

contra las zonas de confort

y las mentes y personas  cuadradas

quiero que me prometas 

que vas a vivir intensamente

que vas a leer más 

besar más 

amar más 

sentir más 

oler más 

coger más 

perdonar más 

volar más 

quiero que me prometas 

que no vas aceptar eso 

que muchos llaman vida 

y vas a crear la tuya propia 

quiero que me lo prometas 

que me prometas que no vas a dejar

que se extinga esa locura tan bonita que tienes 

que saca a todos de quicio 

y da vueltas a las costumbres 

ni vas a dejar de hacer esas cosas 

tan raras que haces 

tan únicas 

tan extrañas 

tan tuyas 

que poco a poco van cambiando al mundo 

quiero que me prometas 

que pase lo que pase 

que por mucho que caigas 

que por mucho que duela 

que por mucho que intenten bajarte 

al suelo que pisan todos 

seguirás siendo esa mujer 

que me hizo escribir este poema

este juramento a tu vuelo 

este no querer verte cuerda nunca. 



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