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LA CUNA VACIA

La cuna vacía es un libro que nace de una necesidad, la de explicar de la manera más completa y actualizada posible las pérdidas gestacionales en cualquier momento del embarazo. Se ha hablado aún muy poco de ello, a pesar de que son muchas las parejas a las que les toca pasar por la experiencia de perder un bebé que está en camino. Nadie se prepara con antelación para algo así. Cuando sucede, es importante procurarse buen acompañamiento y estar bien informado. Este libro pretende contribuir a ello. 

Queremos aportar luz a un tema relegado a la sombra, sin ambages ni cortapisas, sin miedos ni falsos mitos que desvirtúan la realidad y no hacen sino añadir dolor innecesario al que, ya de por sí, supone la pérdida de un hijo en el seno materno. Queremos también divulgar la idea de que la pérdida de un embarazo está tan dentro del ciclo psicoemocional-sexual de la mujer como cualquier otro de los procesos relacionados con la identidad femenina. Es necesario normalizarlo y que no sea abordado de manera parcial, sesgada. Las pérdidas son procesos que afectan a muchos aspectos de la vida: fisiología, emoción, duelo, relación de pareja, reinicio del ciclo y un largo etcétera, que debe ser tratado en su totalidad.

Esta obra se dirige a las madres que están pasando o ya pasaron por pérdidas perinatales; a los padres de estas criaturas que murieron sin haber tenido vida aérea o teniendo muy poca; a sus familiares y las personas cercanas; a los profesionales que atienden a estas mujeres: comadronas, doulas, profesionales de la medicina, de la ginecología, específicamente, de la psiquiatría y psicología; a las personas que se dedican a apoyar en el duelo, a cualquier persona interesada en conocer con detalle gran parte de los aspectos relacionados con este tema. El libro lo componen cuatro grandes apartados: la vivencia de las madres; el punto de vista psicológico con respecto a la madre y el padre; el enfoque desde la perspectiva de los acompañantes, sanitarios, familiares, etc. y los detalles médicos. 

En el primer apartado, dedicado a las pérdidas en primera persona, elaborado por M. Àngels Claramunt, repasamos los lugares comunes de las pérdidas desde la perspectiva de las madres y desde la propia experiencia de la autora y el conocimiento que le aporta el hecho de compartir con otras muchas mujeres sus respectivas vivencias. Aparecen testimonios ilustrativos de las cuestiones abordadas. 

La falta de validación, la búsqueda de ayuda, la empatía y el acompañamiento adecuado, la información, el apoyo en Red, el sentimiento de culpa, el entorno, la atención recibida, el maltrato, la infertilidad, el nuevo embarazo, los miedos y las incertidumbres, la necesidad de conocer las causas, la capacidad de sentirse madre de todos modos son algunos de los temas tratados en esta parte.

CONTRASEÑA: www.freelibros.com

EMBARAZO PARA DUMMIES


Respuestas veraces a las preguntas más comunes.
Con consejos que han demostrado su sabiduría y que van desde la concepción hasta la alimentación del bebé
Cada embarazo hace que la madre se haga muchísimas preguntas desde cómo alimentarse adecuadamente hasta qué pasa realmente en la sala de partos.

Embarazo Para Dummies, en su segunda edición completamente actualizada, es una guía llena de consejos amenos y prácticos sobre todos los temas que los futuros padres necesitan saber para hacer del embarazo una experiencia feliz y saludable.

Contenido:
Introducción
Parte I: El Plan de Juego
Capítulo 1: De Aquí a la Maternidad
Capítulo 2: ¡Creo que Estoy Embarazada!
Capítulo 3: Los Preparativos para la Vida durante el Embarazo
Capítulo 4: La Dieta y el Ejercicio para la Mujer Embarazada

Parte II: El Embarazo: Una Obra en Tres Actos
Capítulo 5: El Primer Trimestre
Capítulo 6: El Segundo Trimestre
Capítulo 7: El Tercer Trimestre
Capítulo 8: Conozca las Pruebas Prenatales

Parte III: El Gran Momento: Trabajo de Parto, Parto y Recuperación
Capítulo 9: ¡Mi Amor, Creo que Ya Llegó la Hora!
Capítulo 10: Entrega Especial: Su Bebé Llega al Mundo
Capítulo 11: ¡Hola Mundo! ¡Su Recién Nacido!
Capítulo 12: Cuidados que Debe Tener Después del Parto
Capítulo 13: La Alimentación del Bebé

Parte IV: Situaciones Especiales
Capítulo 14: Embarazos con Situaciones Especiales
Capítulo 15: Cuando las Cosas Se Complican
Capítulo 16: El Embarazo en la Salud y en la Enfermedad
Capítulo 17: Cómo Afrontar lo Inesperado

Parte V: La Parte de los Diez
Capítulo 18: Diez Cosas que Nadie le Dice
Capítulo 19: Diez (o Más) Creencias Populares
Capítulo 20: Diez Hitos en el Desarrollo Fetal
Capítulo 21: Diez Elementos Claves que Usted Puede Ver en un Ecosonograma

Apéndice: El Hombre Embarazado: El Embarazo desde la Perspectiva del Papá
Índice

VENTAJAS DEL PARTO EN AGUA


El embarazo es el periodo en el que las mujeres desarrollan dentro de su cuerpo un nuevo ser durante nueve meses. Entretanto, en este lapso de tiempo la futura madre tiene que prepararse para recibir entre sus brazos a su bebé.

Por lo regular, la madre recurre a procedimientos médicos tradicionales, ya sea cesárea o el método epidural (anestesia administrada para insensibilizar la zona inferior del cuerpo), pero de acuerdo con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se debe realizar un 8 % de cesáreas en cada institución tanto a nivel privado como público, sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reporta la practica de este método en 75 % de los nacimientos.

El parto acuático es una técnica milenaria, en México se ha retomado esta práctica que lleva más de 35 años, resulta ser una excelente alternativa de alumbramiento, además, de ser natural, el agua ofrece bondadosos beneficios tanto a la criatura como a la mamá .

La mujer que ha decidido ser madre tiene el cuerpo diseñado para dar a luz de manera natural, sin la intervención de procedimientos quirúrgicos. Ella, debe confiar en su cuerpo y en la sabiduría que le da su instinto para alumbrar, con esta técnica se descubre sus capacidades para dar vida.

Es necesario preparar el cuerpo antes del parto, para que el nacimiento se realice de forma natural, la futura madre debe entrenarse a partir de los 4 meses de gestación, en los cuales, aprende posturas, técnicas de relajación y respiración, así, estará desarrollándose a plenitud en su camino hacia el alumbramiento.

La futura madre logra un parto humanizado, con seguridad y certeza que ofrece esta técnica milenaria, asimismo, se usa un mínimo de medicamentos y anestesia; en el curso psicoprofiláctico aprenden cómo disminuir el dolor en el nacimiento.

El agua caliente ofrece la ventaja al ser un analgésico natural, favorece la dilatación muscular y facilita el trabajo de parto, e impide desgarros, también, reduce la producción de adrenalina, además de que ayuda en la aceleración de endorfinas, sustancias que disminuyen la sensación del dolor, refirió la especialista.

La gestación del bebé dentro del cuerpo de la madre, se desarrolló en un ambiente acuático, por ello, al nacer en el agua, hay un clima agradable sin cambios bruscos o violentos, pero sobre todo, se reduce en gran medida el trauma del nacimiento.

El parto en agua beneficia al recién nacido en su desarrollo muscular, e incluso, son menos irritables y más resistentes a las enfermedades durante su primer año de vida.

EL TAMBIEN ESTA¨EMBARAZADO



Aunque sea usted a quien le crece el abdomen, no es la única que está esperando un bebé. Se necesitan dos personas para quedar embarazada y, en la situación ideal, un padre y una madre para criar a un niño. Usted será la que hace casi todo el trabajo durante el embarazo, pero no piense que su compañero no comparte las alegrías y preocupaciones normales de los futuros padres.

Qué puede estar sintiendo él: abandono
Más que nunca se está prestando atención a lo que sienten los futuros papás durante el embarazo de la mujer. Los investigadores descubrieron que algunos hombres:

Viven síntomas comprensivos del embarazo, como sentir más apetito, náuseas o cambios en el estado de ánimo
Se sienten celosos de la atención que recibe la mujer
Sienten que no pueden contribuir a la salud del bebé

Si bien no les agrada tener esos sentimientos, se considera que son muy normales.

Qué puede hacer para ayudar: hágalo participar
La mejor manera de ayudar a su compañero a sentirse menos abandonado es hacerlo participar en el embarazo y en la preparación para la llegada del bebé. Por ejemplo:

Pídale que la ayude a seguir una dieta saludable. ¡Comer bien es bueno para los tres! Él tendrá una función importante en la salud del bebé si puede ser su “director técnico” en nutrición y orientarla para que no coma comida chatarra y se incline por una dieta nutritiva que toda la familia debería comer.


Salgan a caminar juntos como rutina diaria. Ambos se beneficiarán con el ejercicio y dedicarán un tiempo especial para los dos, lejos del teléfono, televisor, etc. Aprovechen esos momentos para hablar no sólo sobre el bebé sino también de otras cosas que sean de interés especial para él.


Aliéntelo a que la acompañe a las visitas prenatales. Quizás no pueda asistir a todas las citas, pero la visita al médico o partera con usted le hará sentir que el bebé es más real.


Pídale que la ayude a preparar el hogar para la llegada del bebé. Hágalo participar en las actividades de preparación del “nido” que las futuras mamás no pueden resistir. Vayan juntos a elegir una cuna o ropita para el bebé y decidan la decoración del cuarto del bebé. Planeen hacer modificaciones en la casa para que no haya peligros para el niño.


Qué puede estar sintiendo: temor de no ser buen compañero o padre
Aunque no lo digan, muchos hombres que están esperando un bebé tienen temor de que no serán buenos compañeros o padres. En particular, mucho se sienten:

Incómodos de estar presentes en la sala de parto
Ansiosos sobre el cuidado del bebé recién nacido
Temerosos de que no serán buenos ejemplos
Preocupados de tener que mantener a una familia en crecimiento
Qué puede hacer para ayudar: hágale ver sus puntos fuertes
Usted eligió a su pareja porque lo quiere y cree que, aunque no es perfecto, será un buen compañero y un buen papá. Sabiendo que usted tiene fe en él le ayudará a concretar sus propias esperanzas y expectativas sobre su nuevo papel como padre.

Apóyelo. Es natural preguntarse si será el compañero o padre que desea ser. Trate de ponerse en su lugar y dígale que, a pesar de esos sentimientos, usted sabe que él será lo mejor posible.


No se fije expectativas poco realistas. No lo presione para que sea alguien que él no es. Por ejemplo, sólo porque todos los esposos y novios de sus amigas asumieron sin problemas el papel de acompañante en el parto, eso no significa que su compañero debe hacer lo mismo. Si él no desea participar en la sala de parto aunque usted lo aliente a hacerlo, piénselo antes de forzarlo. Su compañero puede apoyarla de muchas maneras aunque no pueda hacer todo lo que usted le pida.


Aconséjele que lea sobre la crianza y el cuidado de los niños. Cuanto más sepa, mejor. Si nunca cuidó a un recién nacido, posiblemente se sienta atemorizado de que lastimará al bebé o hará algo mal. Estará mejor preparado como padre si se toma el tiempo de aprender cómo será la situación.


Ayúdelo a cambiar su comportamiento. Si a su compañero le preocupa que algunos de sus comportamientos, como beber demasiado o expresar su ira de forma violenta, le impedirán ser un buen compañero o padre, apóyelo en su decisión de cambiar. Aconséjele ir a un grupo de apoyo o consultar a un psicoterapeuta.


Hable abiertamente sobre el dinero. Trabajen juntos para preparar y seguir un presupuesto antes de la llegada del bebé. Pida prestadas cosas para el bebé de amigos y familiares lo más que pueda. Dar de amamantar, además de otros beneficios, es una manera natural de ahorrar dinero también. Si su esposo sabe que están trabajando juntos para mantener los gastos bajo control y ahorrar para el futuro, se sentirá menos preocupado.
Qué puede estar sintiendo: ansioso sobre los cambios en la relación
No hay forma de tener un bebé y que no le cambie la vida. Se dará cuenta de que saber cuántos pañales le quedan será más importante que saber cuáles son los sitios nocturnos de moda. La forma de pasar el tiempo y su relación cambiarán radicalmente con la llegada del bebé. Por eso es natural que su compañero sienta:

Que los momentos de diversión que tuvieron juntos se han acabado
Temor de lastimar al bebé al tener relaciones sexuales
Preocupación de que el desinterés en las relaciones sexuales sea permanente
Qué puede hacer para ayudar: enfrentar juntos los cambios
No es fácil hablar de los cambios, en especial de aquellos relacionados con la vida sexual, pero es algo que todas las parejas deben hacer de vez en cuando.

Tranquilícelo y dígale que no todos los cambios de vida serán malos. Si están acostumbrados a una vida social activa, posiblemente deban cambiarla considerablemente, pero no crean que hacer actividades familiares será menos divertido o gratificante. En lugar de pensar en lo que no van a poder hacer, hable con su compañero de las cosas nuevas que podrán hacer, como salir a caminar con el bebé en una mochila, salir con otras familias o buscar una niñera para salir solos a cenar.


Anímelo a relajarse en cuanto a las relaciones sexuales. Ante todo, a menos que usted tenga un embarazo de alto riesgo, no es peligroso para el bebé si la madre tiene relaciones sexuales. Si usted siente el interés, demuéstrele a su pareja que no le incomoda tener relaciones íntimas. Busquen posiciones que sean cómodas para ambos y no se sientan presionados a tener las mejores relaciones sexuales de su vida. Simplemente relájense y pasen un buen momento.

Lo más importante que puede hacer es hacerle sentir que este embarazo lo están pasando juntos. Trate de hablar abiertamente sobre sus temores como lo hace sobre el entusiasmo que siente acerca del embarazo y anímelo a hacer lo mismo.

CLAMIDIA Y EMBARAZO


La clamidia es una infección bacteriana. Todos los años se producen aproximadamente 3 millones de casos nuevos en hombres y mujeres, lo cual la convierte en una de las infecciones de transmisión sexual más comunes.

Si una mujer embarazada contrae clamidia y no se la trata, puede tener un bebé prematuro. Si un bebé se infecta durante el parto, puede desarrollar infecciones en los ojos (conjuntivitis) o problemas respiratorios.

Clamidia es conocida como la enfermedad "silenciosa" porque 3 de cada 4 mujeres infectadas no tienen síntomas. Algunas mujeres sufren un cambio en las pérdidas vaginales o dolores al orinar.
Los profesionales de la salud usan una prueba de laboratorio para diagnosticar la clamidia en las mujeres. Algunas pruebas usan una muestra de orina. Otras pruebas usan una muestra de células del cuello uterino de la mujer. La clamidia se puede tratar con antibióticos.

Qué debe hacer:
Pida a su médico que le realice una prueba de clamidia en la primera etapa del embarazo. Si está infectada, puede tomar antibióticos para tratar la infección. Esto evitará cualquier complicación para usted y para su bebé.

Su pareja también debe tratarse ya que pueden volver a transmitirse la infección del uno al otro.
Mientras esté embarazada, usted puede evitar infectarse por clamidia al no tener relaciones sexuales. Si tiene relaciones sexuales:
Tenga relaciones sexuales con una sola persona que no tenga ninguna otra pareja sexual, que se haya hecho la prueba para la clamidia y no esté infectada.

Use un condón o preservativo de látex

Si su médico le da antibiótico, asegúrese de tomarlo como indicado.

CUIDADO DEL CABELLO DURANTE EL EMBARAZO


El cabello durante el embarazo sufre una alteración debido a la presencia de las hormonas placentarias. El efecto que este cambio producirá en tu propia cabellera dependerá del tipo de cabello que tengas antes del embarazo, ya sea graso, normal o seco. De acuerdo a esto deberás cuidarlo. A continuación te explicamos que cuidados requieren los diferentes tipos de cabellos.

• Cabellos secos

Notarás que tendrás tu cabello mejor que nunca, porque las hormonas aumentan la secreción grasa del cuero cabelludo y le darán mucha vitalidad, fuerza y brillo. También notarás una disminución en la caída del mismo. En este caso el aspecto de tu pelo se verá favorecido por el embarazo.

• Cabellos normales

En el caso de que tengas cabellos normales, trata de utilizar champús de uso frecuente que mantendrán tu pelo en óptimas condiciones.

• Cabellos grasos

Los cabellos grasos requieren de algunos cuidados especiales ya que como deberás lavarlos más frecuentemente de lo habitual (por el aumento de su grasitud), sólo debes usar champúes muy suaves y evitar en lo posible el uso de secadores eléctricos.

En todos los casos es importante realizar masajes que aumenten la irritación del cuero cabelludo y que además mejoran la vitalidad del pelo. También existen mascarillas o baños de cremas especiales para cada tipo de pelo, si tienes la posibilidad de usarlos, notarás que mejorarán mucho el estado de tu cabello.

Decoloraciones y Permanentes

Con respecto a las tinturas, lo ideal es que durante el embarazo se utilicen las que están hechas a base de extractos vegetales como el Henna, que desaparecen al cabo de varios lavados. Lo que no conviene utilizar son los colorantes que contengan amoníaco ni oxidantes.
Actualmente, la mayoría de las tinturas fabricadas por las compañías más conocidas, poseen dosis mínimas de amoníaco que han demostrado una absorción prácticamente nula del mismo a través de la piel del cuero cabelludo y en consecuencia no dañan al bebé.
No son aconsejables las decoloraciones y permanentes durante la gestación dado a que pueden provocar frecuentemente las reacciones alérgicas en el cuero cabelludo. No hay estudios científicos que demuestren que hay riesgos en la salud de tu bebé con los químicos utilizados para decoloraciones y permanentes. Solamente como precaución recomendamos evitar su utilización.

Caída del Cabello Postparto

Es bueno que ya sepas que en las semanas posteriores al parto es habitual un aumento en la caída de tu pelo. No te inquietes, es producido por un nuevo ritmo de recambio normal del cabello que se regulariza en los primeros dos o tres meses del postparto. En los casos de que el problema continúe, a veces es necesario un suplemento de vitaminas (hierro y cisteina), que estimula los folículos pilosos y que además puede administrarse durante la lactancia sin inconvenientes para tu bebé.


Cambios en el pelo y el vello

Muchas mujeres notan que su cabello es más abundante y grueso durante el embarazo. Gran parte de las mujeres pierden mucho cabello unas semanas o meses después del parto. Esos cambios son normales. El cabello normalmente retoma su ciclo normal de crecimiento a los seis meses después del parto.

Antes del embarazo
Cuando no está embarazada, el cabello crece en un ciclo regular. Cada cabello:

•Normalmente crece aproximadamente media pulgada por mes durante un período de dos a seis años
•Luego entra en una fase de “descanso” durante dos o tres meses.
•Posteriormente se va cayendo gradualmente, lo cual se ve al cepillarse o lavarse el cabello.
El ciclo de crecimiento vuelve a comenzar nuevamente. En cualquier momento dado, alrededor del 10% del cabello está en etapa de descanso y el 90% está en etapa de crecimiento.

Durante el embarazo
El cabello tiende a permanecer más tiempo en la etapa de descanso durante el embarazo. La razón es por los altos niveles de hormonas que evitan el pérdida del cabello. Durante el embarazo:

•Su cabello permanece en la etapa de descanso por más tiempo que lo de costumbre.
•La mayoría de los pelos están en la etapa de descanso en cualquier momento dado.
•El cabello se cae menos a diario, dando la impresión de que el cabello es más abundante y grueso.
Después del embarazo
Una vez tiene a su bebé, su cuerpo tratará de regresar a su estado antes del embarazo. Esto incluye su cabello. Después del parto:

•Se acorta la fase de descanso.
•El cabello se cae más y empieza a crecer cabello nuevo.
•La pérdida n
ormal del cabello que se demoró con el embarazo sucede a la vez.
•Cuando el cabello se pone fino, no necesariamente causará calvicie o perdida del cabello permanente.

•Regresa su ciclo normal de crecimiento del cabello.

DEPRESION POST PARTO


La depresión posparto que se presenta en 10% de las mujeres que dan a luz, la más de las veces quienes lo sufren no revelan ese malestar debido a la gran presión que viven, porque socialmente estas mujeres están obligadas a dar una cara de esperanza y felicidad.

Al límite o más allá de sus miedos, las mujeres con depresión posparto se sienten tan agobiadas porque cargan las más altas expectativas de la familia o de ellas mismas, y no se creen capaces de cumplirlas, que serán recriminadas y señaladas.

En esa incapacidad, la depresión les hace sentir que son una carga, “y el posparto como tradicionalmente se considera una etapa de felicidad de la vida, que para la madre debe de ser una experiencia color de rosa, nadie puede pensar que estas mujeres se sientan deprimidas porque nació su bebé”, dice la Dra. Martha Ontiveros, psiquiatra del Instituto Nacional de Psiquiatría.

“Como no pueden expresar que se sienten deprimidas –continúa–, pues se sienten muy avergonzadas de fallarle a los demás, sienten que lo mejor es que estuvieran muertas, piensan en suicidarse, consideran quién se va a quedar con su bebé y empiezan a pensar mejor en hacerle algo y luego hacerse daño ellas.
“Esto es muy dramático, por eso debemos de difundir y hacer conciencia de que la mujer en este estado se puede hacer daño, y marcar para siempre a la familia, por eso debemos estar muy atentos y darnos cuenta o preguntarles si se sienten deprimidas”.

Explicó que siempre será mejor hablarlo, “si se sienten mal llevarlas con un psiquiatra para quitarles la depresión, sacarla de ese cuadro e integrarla con su familia,” porque cuando llega un bebé posiblemente no puede caber la felicidad en todos y ver si la madre no está en depresión.

“Es muy importante entender que las enfermedades mentales son como cualquier otro trastorno médico, que tienen un tratamiento y las personas que lo padecen no están locas, que los psiquiatras no somos ‘loqueros’ y que la evolución de estos pacientes puede ser muy buena si se detecta y se atienden a tiempo, incluso si es una depresión posparto”.

En este tipo de depresiones de la mujer, “no debemos de olvidar que además del estrés que provoca la presión de la responsabilidad de ser madres, en las enfermedades mentales hay una carga genética y si es una familia donde hay antecedentes de depresión posparto en alguna hermana o la tía, hay más riesgos de reproducirla”, dijo por su parte el Dr. Marco López Butrón, presidente del Consejo Mexicano de Psiquiatría.

“En la depresión la actividad de ciertas áreas del cerebro está alterada debido a que algunas sustancias responsables de transmitir información entre las neuronas, conocidas como noradrenalina y serotonina, no se encuentran en las cantidades indicadas, y que por el estrés posparto de que la mujer se siente con una gran carga para cumplir, aunado a circunstancias genéticas, ella cae en crisis depresiva y requiere de atención urgente”, alerta el especialista.

RECUERDA QUE HAY DIFERENTES TERAPIAS ALTERNATIVAS QUE COADYUVAN AL TRATAMIENTO DE LA DEPRESION, SIN SER AGRESIVAS NI CREAR ADICCION

RIESGOS LABORALES EN EL EMBARAZO II

Actualmente la mujer tiene una mayor presencia en la actividad económica de nuestro país, pues de 1970, en que el número de mujeres trabajadoras representaba el 17.6% aumentó en 2008 en un 42%.

En este sentido se puede decir que por las características propias de su género, en la actualidad hay más mujeres que al tener la gran responsabilidad del embarazo, pueden estar expuestas a diversos riesgos laborales que ponen en peligro su salud como la de su bebé.

Por ello, es importante que como mujer y madre trabajadora te informes acerca de los diversos aspectos de tu actividad laboral y las repercusiones que pueden tener mientras esperas a un bebé y en el período de lactancia.

Los riesgos y los factores de riesgo en las mujeres embarazadas dependen del rubro y lugar en el que te desempeñes, donde puedes estar expuesta a agentes químicos, físicos, biológicos, psicosociales, ergonómicos, entre otros.

Riesgos de trabajo en la industria para la mujer embarazada
La calidad de las condiciones laborales en una fábrica depende de lo que en ella se fabrique, así como del seguimiento correcto y puntual de las normas de seguridad e higiene establecidas.

•Exposición y manipulación de agentes químicos
Ten cuidado, infórmate y pon mucha atención en las etiquetas de los envases de las sustancias y materiales que manipules o a las que puedas estar expuesta si trabajas en una fábrica, ya que ciertos químicos puede afectar a tu bebé.

Debes tomar en cuenta que los agentes químicos pueden entrar en el cuerpo humano por diferentes vías: inhalación, ingestión, penetración o absorción cutánea. Si manejas este tipo de sustancias, pregunta sobre los riesgos que puede traer si estás embarazada, protégete con el equipo adecuado y de no contar con él, solicítalo o bien, gestiona la posibilidad de un cambio de puesto, durante el período de gestación y lactancia.

Productos químicos tales como los agentes alquilantes, el arsénico, el benceno, el monóxido de carbono, los hidrocarburos clorados, el sulfóxido dimetilado, los compuestos orgánicos de mercurio, el plomo, el litio, el aluminio, la dioxina, el óxido de etileno y los bifenilos policlorados son sustancias que debes evitar en el trabajo mientras esperas un bebé, ya que pueden ser causa de defectos al nacimiento o de cáncer.

•Exposición a ruidos y temperatura excesivos y a vibraciones o choques
También debes considerar si en la fábrica donde trabajas estás expuesta a ruidos muy estridentes, pues a pesar de que utilices equipo de protección para tus oídos, esto no representa una protección para tu hijo.

Asimismo, no debes estar expuesta a calor ni frío excesivos ni a cambios bruscos de temperatura, ya que pueden producir consecuencias negativas para el embarazo y la lactancia.

La exposición prolongada a vibraciones puede producir un parto prematuro o de bajo peso. Los golpes violentos pueden producir aborto.

•Los turnos, las posturas y cargar cosas pesadas
Las jornadas de horarios muy extendidos son un riesgo para todos, puesto que implica agotamiento físico y estar sometidos a mayor estrés, pero en el caso de la mujer embarazada es aún más peligroso, ya que ello puede alterar su presión arterial y estar en riesgo de padecer preeclampsia.

Asimismo, en la mayoría de las industrias los trabajadores realizan su actividad siendo parte de una cadena de producción, permanecen mucho o todo el tiempo de pie, en posturas estáticas y con desplazamientos mínimos, solo con movimiento de manos.

Revisa si la postura en la que permaneces durante tu turno de trabajo te causa, dolor tensional y calambres en las extremidades, dolor en el vientre, ya que ello puede ser síntoma de alteraciones vasculares y afecciones de ligamentos, que pueden surgir, también, en cualquier momento a lo largo del embarazo.

Ten cuidado si como parte de tu rutina de trabajo tienes que cargar empaques o piezas de productos muy pesados, porque este tipo de exceso de esfuerzo físico te puede poner en riesgo de lesión fetal y parto prematuro, así como también de cierto malestar en el período de lactancia.

Recuerda estar al tanto de que las instalaciones de la fábrica donde trabajes, sean las apropiadas, también debe contar con ventilación e iluminación adecuadas, zonas de descanso o toma de alimentos y baños limpios, señalización y rutas de evacuación, salidas de emergencia, alarmas ante peligros como incendios, sismos o escape de químicos, para que evites exponerte a mayores riesgos si estás esperando un hijo.

Consulta a tu médico y revisa junto con él las características de tu trabajo para que consideres la conveniencia de seguir trabajando bajo esas condiciones o la posibilidad de cambiar de actividad durante la gestación para tu mayor seguridad y la de tu bebé.

RIESGOS LABORALES EN EL EMBARAZO


Riesgos de las trabajadoras de la salud embarazadas
El personal sanitario, es decir, médicos, dentistas, veterinarios, enfermeras, técnicos de laboratorio y de rayos X, enfrentan riesgos sobre sus propias vidas para salvar o mejorar la calidad de vida de los demás. Y aunque, algunos de estos riesgos son una parte inevitable de su trabajo, es indispensable que extremen precauciones, sobre todo las mujeres embarazadas que se desempeñan en estas labores.
Los principales peligros a los que se enfrentan se deben a la exposición a diferentes factores, tales como:
  • Gases anestésicos residuales, ya sean los emanados en el quirófano o los exhalados por el paciente que se halla en la sala de recuperación
  • Productos químicos, tales como el óxido de etileno y el formaldehído usados para la esterilización del instrumental y equipo médico
  • Radiaciones provenientes de los distintos aparatos de rayos X y de apoyo al diagnóstico
  • Fármacos anticancerosos
  • Distintas infecciones como influenza, hepatitis, sarampión, rubéola, herpes, paperas y VIH
Riesgos de las peluqueras embarazadas
Si trabajas como estilista, debido al manejo de diferentes sustancias como el peróxido, tinturas y fijadores con cierto nivel de plomo o aluminio, entre otros, pones en riesgo tu fertilidad y la salud de tu bebé si estás embarazada, así lo advierte el estudio “Mujer y condiciones de trabajo: riesgos en el embarazo en peluqueras”, solicitado por el Instituto de la Mujer a la Universidad de Alicante, en España, en el que se reporta que la exposición de las peluqueras a los productos que utilizan en su trabajo y que contienen compuestos químicos afectan su capacidad de concebir, pueden provocar trastornos menstruales y que sus bebés nazcan con malformaciones congénitas.
La investigación se llevó a cabo entre los años 2004 y 2006 en 248 peluquerías, a 438 profesionales menores de 50 años. Detectaron 12 productos tóxicos para la reproducción, sustancias cancerígenas, alteradores hormonales y otras sustancias alérgenas e irritantes.
Además de que en muchos de los locales revisados como parte del estudio no contaban con la adecuada ventilación, lo que aumenta el riesgo de toxicidad, a lo que se suma la cantidad excesiva de horas de pie, que supera las ocho horas.
Riesgos para la mujer embarazada que trabaja en una oficina
Por mucho, el trabajo en una oficina implica menores riesgos para la mujer embarazada que en otros lugares. Sin embargo, uno de las cuestiones más discutidas en este respecto es si el uso de la computadora, es decir, si la exposición a las radiaciones de los monitores y pantallas puede afectar tanto la salud de la madre como la del feto.
No obstante, no se han comprobado a ciencia cierta, las implicaciones que esto pudiera tener como causa de aborto espontáneo o defectos congénitos en los bebés. Ningún problema del embarazo se ha relacionado con el hecho de trabajar por lo menos 20 horas semanales frente a la pantalla de una computadora. Pero para mayor tranquilidad y evitar cualquier riesgo teórico podría intentarse disminuir el tiempo que se trabaja frente a la computadora o bien usar algún delantal protector que funcione como filtro de las radiaciones emitidas por dichos aparatos.
Más bien deberías poner mayor atención en tu postura al trabajar frente a la computadora, así como pasar menos tiempo sentada, ya que ello de alguna forma puede influir en el padecimiento de dolor de nuca, muñecas, ardor de los ojos, mareos, dolores de cabeza, y molestias en la región lumbar. Es importante utilizar una silla con soporte en la zona lumbar y que tu computadora se encuentre a la altura justa para no esforzarte cuando estés escribiendo. Controla que los anteojos que utilizas sean apropiados para el uso de computadoras.
Con respecto al uso de las máquinas fotocopiadoras no hay investigaciones que demuestren que existan riesgos que puedan afectar al bebé durante su uso durante el embarazo. Las historias de que la luz pueda perjudicarlo no son ciertas.
El trabajo a bordo de un avión: otro peligro para la mujer embarazada
Se ha sugerido recientemente que tanto las azafatas, mujeres pilotos de avión y la mujer que viaja por otros motivos frecuentemente, están expuestas al riesgo de una excesiva exposición a la radiación solar, que es mayor a mayor altura y mayor en las zonas polares con respecto a las zonas del trópico.
Aunque actualmente se considera un riesgo mínimo, si tu trabajo te lleva a muchos vuelos a altas alturas y en regiones polares deberías discutir con tus superiores la posibilidad de realizar vuelos a menor altura, viajar con menor frecuencia o transitoriamente realizar tus tareas en tierra hasta después del nacimiento.
Otras condiciones laborales de riesgo durante el embarazo
El trabajo en una lavandería también implica riesgos al estar en contacto con agentes infecciosos propios de la ropa sucia y las sustancias químicas de limpiadores y blanqueadores. Así como a temperaturas altas por las máquinas secadoras. Procura usar guantes y tapabocas cuando manipules la ropa a la que harás servicio y revisa que haya una adecuada ventilación en el establecimiento. Tu jornada laboral no deberá exceder las ocho horas.
Si eres educadora o docente debes tratar con niños y adolescentes por lo que debes contar con tus vacunas, ya que puedes estar en riesgo de contraer influenza, sarampión y rubéola.
Las carnicerías y pescaderías suponen un riesgo por estar en contacto con carne cruda, usa el equipo de protección adecuado y asegúrate de contar con los requerimientos sanitarios de ley en el establecimiento.
Acude con tu médico y juntos valoren tus condiciones de trabajo y si es necesario algún cambio de puesto o de actividad mientras te encuentras embarazada y durante el período de lactancia.

DIETA DURANTE EL EMBARAZO


Desde el momento de la concepción, tu cuerpo es la única fuente de nutrientes de tu bebé. Todo lo que comas pasará desde tu torrente sanguíneo al del bebé a través de la placenta. Por lo que cada alimento que comas debe ser bueno tanto para ti como para él. Una dieta sana debe incluir el equilibrio adecuado de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales.

Proteínas: 2 a 3 raciones al día
Tu necesidad de proteínas durante la gestación aumentará de un 15 a 20% desde las primeras semanas, ya que son el componente básico tanto de los músculos, huesos, tejidos conectivos y órganos internos de tu cuerpo, como de los de tu bebé.
Se encuentran en cantidades adecuadas en la carne, el pollo, el pescado, los huevos y los productos lácteos, así como en frutos secos, cereales y legumbres. Diariamente, necesitas de 2 a 3 raciones de alimentos ricos en proteínas; toma en cuenta que una ración típica equivale a 85 g de carne roja o de pollo, 150 g de pescado, 30 a 60 g de queso curado o 125 g de legumbres, trigo o cereales.

Carbohidratos: cinco porciones de fruta al día (1porción=120-200 gr.) y de 4 a 6 dosis del tipo complejo
Simples: Son ricos en azúcar y tienen poco valor nutricional. Aportan mucha energía, pero se absorben rápidamente y solo otorgan beneficios a corto plazo. Incluyen pasteles, chocolate, galletas, bebidas gaseosas dulces, que es mejor que no te excedas en su consumo. La excepción de este tipo de carbohidratos es la fructosa, presente en las frutas, de las cuales, por tratarse de una buena fuente de vitaminas, debes consumir cinco porciones al día.
Complejos: Se encuentran en alimentos con almidón como la pasta, el pan, el arroz integral, las papas y las legumbres. Son el pilar de una dieta sana, ya que su energía se libera lenta y uniformemente. Indispensables para la retención de vitaminas y minerales, así como ayudan a prevenir el estreñimiento al aportar alto contenido de fibra. Procura incluir de cuatro a seis dosis de alguno de estos alimentos: 1 rebanada de pan integral, 60 a 125 g de pasta integral, arroz integral o papa; 60 g de cereales.

Grasas: Es recomendable que consumas alimentos ricos en grasas insaturadas
Disminuye el consumo de grasas, pero no las elimines por completo, pues ayudan a la formación de las paredes celulares del organismo y proporcionan vitaminas esenciales para el crecimiento del bebé. Las grasas se dividen en dos tipos: saturadas, de origen animal, aunque menos saludables e insaturadas presentes en los aceites vegetales y el pescado, más sanas y que contribuyen en el desarrollo del sistema nervioso del bebé.

Productos lácteos: 2 a 4 raciones diarias
Proporcionan una combinación balanceada de proteínas, grasas, calcio y vitaminas A,B y D. La leche es un gran complemento en el embarazo, tómala de preferencia semidescremada, así puedes obtener la misma cantidad de calcio y vitaminas de leche entera, pero con menos grasas. Toma de 2 a 4 porciones de productos lácteos al día. Una porción equivale, por ejemplo, de 30 a 60 g de queso o 200 ml de leche semidescremada.

Vitaminas y minerales: Complementa tu dieta con un suplemento vitamínico
Las vitaminas son esenciales para que tanto tu bebé como tú gocen de buena salud. También los minerales son importantes para el funcionamiento del organismo y el desarrollo de tu bebé, quien tratará de obtener mayor cantidad de estos elementos de tus reservas corporales, por lo que debes alimentarte bien, así como incluir un suplemento vitamínico como VITAFORT, en tu dieta para que las necesidades del bebé en formación no te agoten.
VITAFORT contiene las cantidades diarias recomendadas de vitamina A, ácido fólico, cinc, hierro, calcio, vitamina D, vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina E y niacina, que te ayudarán a tener las reservas para hacer frente a las exigencias del embarazo y al esfuerzo del parto; también para recuperarte después.
Consulta a tu médico sobre el mejor plan de alimentación para ti y si requieres de un complemento vitamínico durante el embarazo, toma en cuenta que de no alimentarte bien puedes estar en riesgo de sufrir un aborto espontáneo, anemia y preeclampsia, así como a tu bebé le puede provocar bajo peso y defectos al nacer y hasta muerte neonatal.

PREVENCION DE MALFORMACIONES EN EL EMBARAZO


Un defecto al nacimiento es toda aquella condición que presente el bebé al momento de nacer, ya sea de forma muy notoria o latente, que interfiera con el proceso de adaptación a la vida extrauterina. Estas alteraciones han llegado a provocar hasta el 60% de las muertes en menores de un año.

Por ello, es muy importante que desde el inicio de tu embarazo consultes a tu médico y durante todo este período acudas constantemente a revisiones en las que se vigilará el crecimiento fetal y se te orientará acerca de las medidas preventivas para que tu bebé no presente algún defecto, así como se valorará la utilización de complementos nutricionales.

Durante el embarazo debes tener un peso normal, con unas buenas reservas de calorías, proteínas, vitaminas y minerales, suficientes para proporcionar un óptimo crecimiento y desarrollo fetal. Para lo cual junto con tu médico pueden decidir complementar tu dieta con algún multivitamínico oral, como Natele sobre todo que contenga los siguientes elementos:
· Vitamina A
· Ácido fólico
· Zinc
· Hierro
· Calcio
· Vitamina D
· Vitaminas del complejo B
· Vitamina C
· Vitamina E
· Niacina

En esta primera entrega abordaremos las propiedades de la vitamina A y el ácido fólico y los defectos que pueden prevenir desde la gestación, para que nazca un bebé sano.

Vitamina A
Compuesta por retinol y caroteno es una vitamina liposoluble, es decir, que se puede disolver en grasas o aceites, la podemos encontrar en vegetales como la zanahoria, calabaza, espinaca, nabos, papaya, damascos (albaricoques), melón, batata (camote), así como en hígado fresco, yema de huevo, leche y sus derivados.
Durante el embarazo ayuda a mejorar el apetito, protege las mucosas, ayuda a conservar una vista saludable y previene la falta de peso, infecciones urinarias así como el riesgo de un parto prematuro. Tiene participación comprobada en el crecimiento y en la reproducción y también influye en el sistema inmunológico y la expresión genética.

En el bebé puede prevenir:
  • El retraso en el crecimiento intrauterino
  • Bajo peso al nacer
  • Malformaciones fetales
  • Menor riesgo de sufrir enfermedades o de muerte antes del primer año de vida
Por otro lado, es importante señalar, que el exceso de vitamina A en las primeras semanas de gestación puede provocar defectos cardíacos y en el sistema nervioso central, así como malformaciones cráneo faciales. A pesar de los riesgos que implica tanto la deficiencia como un exceso de vitamina A, es muy necesario contar con un aporte correcto de este nutriente a lo largo de toda la gestación debido a su comprobado efecto protector de anormalidades congénitas y que asociado a otras vitaminas reduce el riesgo de malformaciones fetales. Los valores recomendados para la ingesta de este nutriente abarcan valores de 700 a 1,300 µg.

Ácido fólico
Es una vitamina perteneciente al complejo B y es hidrosoluble, o sea que se disuelve en agua, se puede encontrar en fuentes naturales como vegetales de hojas verdes (espinaca, espárrago, brócoli), nueces, guisantes (chícharos), germen de trigo, frijoles, naranja y en vísceras de res como hígado y riñón. Se recomienda una ingesta de 0.4 mg al día.
La deficiencia de este elemento durante el embarazo presenta grandes riesgos para la mujer como la pérdida prematura de la gestación por insuficiencia y desprendimiento de la placenta, disturbios gastrointestinales y anemia megaloblástica, por una producción anormal de glóbulos rojos.

En el bebé previene:
  • Bajo peso al nacer
  • Defectos en la formación del tubo neural como:

· Espina bífida: Que es causada por deficiencia del ácido fólico en la madre durante los meses previos al embarazo y en los tres meses siguientes y se caracteriza porque una o varias vértebras no se formaron correctamente durante la gestación y la médula espinal queda sin protección ósea.

· Anencefalia: Que ocurre cuando el extremo encefálico (la cabeza) del tubo neural no logra cerrarse, por lo que los niños que nacen con este problema carecen de una parte importante del cerebro, la cual es responsable del pensamiento y la coordinación. El tejido cerebral con el que sí cuentan al nacer por lo regular se encuentra expuesto, es decir, no está recubierto de hueso o piel. Este tipo de niños generalmente son ciegos, sordos, inconscientes e insensibles al dolor.
Cabe señalar que este tipo de malformaciones se producen durante los primeros 28 días de la gestación, cuando la mayor parte de las mujeres ignoran aún que están embarazadas, por lo cual se recomienda mayor información sobre la importancia de la necesidad del ácido fólico para la prevención de malformaciones del feto y la planificación de los embarazos.
Hierro
Es un elemento que tiene un papel esencial en el transporte de oxígeno en la sangre. Lo puedes obtener, principalmente, de alimentos de origen animal como carnes rojas, vísceras y huevos, pero también de vegetales como espinaca, brócoli, betabel, col, plátano, y de leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzos y habas. Durante el embarazo aumenta la necesidad de hierro en tu organismo, la cantidad de sangre de tu cuerpo se expande hasta llegar a un 50% más de lo usual, por lo tanto, necesitas más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional.

También necesitas hierro extra para tu bebé en desarrollo y la placenta. Se recomienda una dosis de 30 mg al día de hierro en el embarazo para prevenir anemia, pero es necesario advertir que aunque la falta de hierro es la causa más común no es la única, pues también puedes desarrollar anemia si no tomas una cantidad suficiente de ácido fólico y vitamina B12.

Incluyendo la cantidad adecuada de hierro en tu dieta cuando estés esperando un bebé puedes prevenir:
  • Mortalidad perinatal al evitar la anemia durante la gestación
  • Bajo peso al nacer
  • Defectos en el desarrollo y funcionamiento neural en el período postnatal
  • Complicaciones en el trabajo de parto
  • Toxemia (presencia de sustancias tóxicas en la sangre)
Zinc
Después del hierro el zinc es el micromineral con distribución más abundante en el cuerpo humano y desempeña funciones cruciales en diversos procesos biológicos de nuestro organismo. Se encuentra en fuentes como la carne de vacuno, pollo pescado y productos lácteos. Se recomienda ingerir una dosis de 15 mg de zinc al día, con lo cual en combinación con los demás elementos que contenga el complemento vitamínico que junto con tu doctor hayas decidido tomar puedes prevenir, abortos espontáneos o partos prematuros y en tu bebé:
  • Defectos del tubo neural
  • Malformaciones congénitas
  • Bajo peso al nacer
  • Retardo en el crecimiento intrauterino
Calcio y vitamina D
El calcio es indispensable para la formación y conservación de nuestro sistema óseo. Por lo que durante el embarazo tomar un suplemento que contenga la dosis diaria recomendada de 1,200 mg te ayudará al mantenimiento de tu masa ósea y padecerás menos de calambres musculares.

Los productos lácteos son las principales fuentes de este mineral, así como también en productos del mar como la sardina, el salmón y las ostras y en semillas como la soya, almendras y el ajonjolí.

La ingesta de vitamina D también resulta esencial, ya que, durante el embarazo, la transferencia de calcio desde la madre al feto se incrementa. Esto resulta importante dado que la vitamina D es la responsable de la fijación del calcio al hueso, con la intervención de los rayos ultravioleta de la luz solar.

Previenen:
  • Daños en el crecimiento y desarrollo del feto
  • En el recién nacido puede disminuir el riesgo de padecer de raquitismo, hipocalcemia, enfermedades cardíacas, crecimiento reducido en el primer año de vida y trastornos en el desarrollo del esmalte dental
  • El calcio en la mujer embarazada previene alteraciones en la presión sanguínea, que pueden derivar en hipertensión y preeclampsia, también disminuye la predisposición al parto prematuro


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