REINAS DE LEYENDA

Los retratos oficiales que muestran a las reinas ataviadas con suntuosos vestidos y cubiertas de joyas ocultan unas vidas marcadas por las desdichas y las tragedias personales.

Algunas de ellas se encontraban lejos del trono al nacer, pero consiguieron ceñir la corona por derecho propio y no por matrimonio. Isabel I de Inglaterra, hija de Ana Bolena, pasó de ser una princesa bastarda a dar nombre al glorioso siglo en que reinó; Catalina la Grande no dudó en ponerse al frente de un ejército para derrocar a su esposo y dirigir con mano firme el imperio ruso, mientras que la emperatriz Cixí entró en la Ciudad Prohibida como concubina y gobernó China oculta tras una cortina de seda. 

Hubo también reinas marcadas por la fatalidad que sobrevivieron en un mundo de intrigas: Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y primera esposa de Enrique VIII, fue una de las soberanas más amadas de Inglaterra. O la infeliz Carlota de México, una joven y culta princesa belga que se convirtió en emperatriz de México y perdió la razón tras el asesinato de su esposo, Maximiliano de Habsburgo.

Déspotas, libertinas, desalmadas, arpías, locas... son solo algunos de los adjetivos que engrosaron la leyenda negra de estas cinco soberanas. Cristina Morató da voz en este libro a las mujeres de carne y hueso que alcanzaron el poder en un mundo de hombres gracias a su inteligencia, valor y fortaleza y nos descubre que los mejores reyes fueron reinas.

El libro consta del análisis a profundidad de la biografía de 6 reinas que marcaron un hito en el mundo, porque su llegada en un mundo gobernado complemente por hombres no fue fácil, tampoco sus gobiernos tersos, se tuvieron que enfrentar a miles de obstáculos que se relatan en las historias, empezando con

Catalina de Aragón, originaria de España, el gobernar Inglaterra le costó no volver a pisar su tierra de origen ni volver a ver a su familia, además fue la primera embajadora oficial de la diplomacia moderna, durante su reinado tuvo una amistad cercana con Tomás Moro, quien la aconsejaba. Lo trágico fue cuando su esposo, el Rey Enrique quería anular su matrimonio solo para poder casarse con otra mujer, creando una división en el país, la intervención de la iglesia y el papa, causando una batalla que duraría 6 años y cambiaría la historia de Inglaterra, de ese nivel. 

Catalina se negaba a ceder, no quería que le quitaran sus privilegios, protegía a sus descendientes y decía “podrán arrancarme todos mis miembros pero me mantendré firme en mis convicciones”, solo pedía justicia, porque cabe resaltar que para resolver el asunto, se inició un largo y desgastante juicio donde a ella se le quería declarar culpable por no ser virgen al inicio del matrimonio, cuando el Rey sabía claramente que no era así, él la había buscado para casarse.

Enrique estaba tan loco y llegó a tales extremos que decía que aplicaría la pena de muerte a todo aquel que se atreviera a nombrar a Catalina Reina de Inglaterra, las consecuencias escalaron tanto que durante muchos años, Inglaterra rompió relaciones con Roma (El Vaticano) y mandó a asesinar a Tomás Moro, su fiel amigo y consejero. 

Después también asesinaría a una de sus siguientes esposas, a quien juraba amar y adorar, acusándola de “adulterio” en un juicio frente a miles de personas, de verdad que estos eran feminicidios aprobados por todo un grupo. Qué locura. 

Isabel I de Inglaterra, hija de Catalina y Enrique tomó el mando de Inglaterra a los 25 años y siempre gobernó junto a los consejos y guía de su hermana María Tudor; ante la presión del Parlamento de “buscar un esposo” Isabel les contestó: “Para darles satisfacción, me he unido ya en matrimonio a un esposo, a saber, el reino de Inglaterra. No me reprocheis la miseria de falta de hijos, pues todos y cada uno de vosotros y todos los ingleses sois mis hijos y parientes…”

Años después seguía sin contraer matrimonio y a menudo decía “Me llaman la Reina Virgen, sin esposo, no tengo señor. Sin hijos, soy la madre de mi pueblo. Que Dios me dé fuerza para soportar mi carga”. 

Se dice que con su reinado, hubo estabilidad política, floreció el comercio e Inglaterra se convirtió en una potencia naval.

Dato curioso: La reina amaba asistir a las obras de Shakespeare, decían que sentía por él “una especial debilidad”. 

Carlota de México, obviamente mi reina favorita y amé aprender más de Maximiliano y Carlota, quienes marcaron tanto la historia de mi país, empezando por comprender como fue su vida mucho antes de llegar a México, en Austria. Por ejemplo, la historia de Carlota desde un inicio estuvo marcada por angustias como el quedar sin su madre a los 10 años y el soportar que su padre tuviera amantes públicamente.

Llegó el momento en que Carlota elegiría a su marido, su primer encuentro con Maximiliano fue en 1856 cuando él llegó de Austria a visitarla en Bélgica. 

Alto, rubio y de ojos azules cautivó a Carlota desde el primer momento, aunque a este no tanto, pero terminó cediendo por causas políticas y de poder, esto quedó claro con una carta que le envió a su hermano Carlos: “Ella es bajita y yo soy alto, como debe ser. Ella es morena y yo soy rubio, lo que igualmente está bien. Ella es muy inteligente y con un poco de mal carácter, pero sin duda finalmente nos entenderemos”. También influyó que la madre de Maximiliano, Sofía, lo presionó para casarse con ella, de hecho, ella le escribió al rey de Bélgica, papá de Carlota, pidiéndole su mano. 

Se casaron, después de muchas negociaciones políticas y monetarias, un 27 de julio, teniendo ella 17 años y él 25. Estando en Austria, construyeron el hermoso Castillo Miramar pero se sentían un poco desdichados porque no tenían acceso a grandes puestos, incluso Carlota escribió un día: “Todo lo que deseo es hacer algo bueno en el mundo y necesito un horizonte más amplío del que tengo ahora”.

Y entonces, una visita inesperada llegó en 1861, era el ministro de asuntos interiores del imperio austriaco quien fue enviado por los gobiernos de París y Viena para saber si Maximiliano aceptaría la Corona de México, país que era gobernado en ese entonces por Benito Juárez. 

Maximiliano puso como condición para aceptar que se realizara un plebiscito, para saber si México deseaba una república o una monarquía, el resultado fue el voto de las tres cuartas partes de la nación mexicana a favor de la monarquía. 

La propia Carlota apoyó de su puño y letra la redacción de la Constitución del imperio mexicano, incluyendo puntos como la abolición del trabajo infantil, libertad de culto, de prensa, prohibición de castigos corporales, libertad para elegir el lugar de trabajo, escuela obligatoria y gratuita, obligar a los patrones a pagar en efectivo y el fomento de hospitales y asilos. 

Desde el primer momento que pisaron México, Carlota sintió una profunda empatía con las y los indígenas, pasaron por Puebla alojándose en Villa Guadalupe, probaron el mole y el pulque y Carlota se sentía muy agradecida con las múltiples muestras de cariño. Se quiso detener en Cholula para ir al santuario de los remedios y posteriormente, antes de llegar a la capital, pasó por la Villa de Guadalupe.

Al inicio vivieron en el palacio del Zócalo, posteriormente quedaron cautivados con el Castillo de Chapultepec en donde vivieron semanas después de su llegada.

Dato curioso: Carlota, durante el México imperialista, fue la primera mujer en gobernar e país, pues al salir Maximiliano a una de sus repetidas giras la nombró como encargada de presidir el Consejo de Ministros, dejando a todos sorprendidos de su inteligencia y los conocimientos tan detallados que tenía de las leyes que defendía con vehemencia, causando que algunos miembros dijeran que “estaba más capacitada para gobernar que el monarca” y un general dijo “ella podría dirigir mejor que su esposo este imperio”. 

Durante su mandato, Maximiliano y Carlota se mostraron, dentro de lo que cabe, progresistas pues nunca aceptaron las ordenes del clero, mantuvieron la separación iglesia - estado, ratificaron las leyes de Juárez y mantuvieron la libertad de cultos y del matrimonio civil. Carlota organizaba “los lunes de la emperatriz”, veladas literarias y fundó la Academia de Ciencias y Literatura. Carlota disfrutaba el teatro y se sabía de memoria la obra “Don Juan Tenorio”.

Todo dio un giro cuando el 9 de abril de 1865 acabó la guerra de secesión en EUA, ganando el norte, quienes se oponían a la monarquía en México. 

Mientras tanto, tras Maximiliano al darse cuenta del poder y encanto de Carlota, antes de salir a otra gira, dejó instrucciones que le limitaban su poder de acción, diciendo públicamente: “Las mujeres tienen, por lo general, más tacto, imaginación y finura que los hombres, pero nada de lógica ni de razón: discutir con ellas es perder el tiempo”, qué macho.

A Carlota no le importó y siguió en sus proyectos sociales, decretando por ejemplo, leyes que garantizaban la educación primaria gratuita, además de fundar escuelas y academias, le urgía también, decretar una ley para reconocer la condición de seres humanos a las y los indigenas de México (de ese nivel era su discriminación antes), con la cual, ella quería terminar. Creó también, leyes para limitar la jornada laboral, abolir castigos corporales y el trabajo infantil.

Cuando Napoleón retiró las tropas de México, Carlota viajó hasta Europa para pedirle que las regresara pero este, con lágrimas en los ojos le dijo que Francia ya no podía ayudarles para mejorar su situación en México. Ante esto, Carlota entró en una depresión y ansiedad terribles, que después escaló a una esquizofrenia, sufría de ataques de pánico y delirio de persecución, pensaba que querían envenenarla y matarla.

Ya ni siquiera pudo regresar a México y la mantuvieron encerrada en un castillo; el 15 de mayo de 1867 Maximiliano fue capturado y asesinado en el cerro de las campanas de Querétaro por el ejército republicano, terminando así su historia de amor y por supuesto, su reinado en México. 

Carlota murió a los 87 años de una neumonía, hablando hasta sus últimos días de México y Maximiliano, sus dos obsesiones y grandes amores, a él lo llamaba “Dueño de la tierra y soberano del universo”.

Catalina La Grande, adoptó ese nombre junto con la religión ortodoxa al casarse con el duque Pedro de Rusia, donde ella no dudaba de que algún sería duquesa: “En el fondo de mi alma había algo que nunca ni por un solo momento me permitió dudar de que, más tarde o más temprano, me convertiría en la emperatriz soberana de Rusia por derecho propio”.

Y así fue, ganó su reinado siendo proclamada por el pueblo, el ejército y la iglesia como “soberana única y absoluta de todas las Rusias: “No me mueve otro fin que la mayor gloria y bienestar de nuestra patria, y nada quiero sino la felicidad de mis súbditos”, dijo. 

Los embajadores opinaban de ella que “su particular estilo de gobernar es una mezcla de encanto y dureza, de generosidad y desconfianza”, Catalina estaba entregada con pasión a sus tareas decía: “El tiempo no me pertenece a mí, sino al imperio”.

Le encantaba organizar reuniones, pero tenía unas reglas que las y los invitados debían cumplir: estaba prohibido hablar mal de otras personas, usar palabras groseras, irritarse y mentir. 

Catalina y Voltaire fueron aliados y amigos durante muchos años, ella lo llamaba “su maestro de pensamiento”. 

La consideraban una soberana progresista, Catalina fundó la primera Facultad de Medicina, una de las primeras escuelas para mujeres en el mundo, el Instituto Smolny, creó un hospital para mujeres a punto de parir y una casa de niños abandonados, condenaba la esclavitud, creaba comisiones para conocer la opinión del pueblo ruso ante todos los asuntos y cuando surgió una epidemia de viruela, ella fue la primera en probarse la vacuna para esparcir confianza.

También era una apasionada del arte, fundó la colección de arte que hoy alberga el museo del Hermitage en San Petersburgo, además, construyó la Academia de las Artes. 

Emperatriz Cixí, amante de los viajes y la naturaleza desde niña, fue elegida para ser una de las 28 concubinas de la Majestad Imperial que habitaba en Ciudad Prohibida (sí, qué horror), ellas, incluso eran examinadas por médicos para comprobar su virginidad y las que tenían cabello despeinado, dientes obscuros/irregulares o voz grave, eran descartadas de inmediato.

Todas las concubinas eran vigiladas sigilosamente para que no tuvieran relaciones sexuales con nadie más, cada noche el jefe elegía de entre sus concubinas, con la que tendría sexo y si tenían un hijo varón de él, eran ascendidas.

Cixí se las arregló para poder ser elegida, ganándose el cariño y favor de los trabajadores, que la metieron en la lista de las concubinas que el rey elegía cada noche.

Así fue como subió al poder, de ser una de las “esposas imperiales” pasó a gobernar China por años. Ella nunca estuvo dispuesta a ceder ante la epidemia colonialista, incluso la llegaron a llamar “Dama Dragón”, pues dio al mundo lecciones de diplomacia internacional.

“No puedo mirar a la cara a nuestros ancestros si no nos defendemos. Prefiero luchar hasta el fin. Y si el fin llega, vosotros sois mis testigos y podréis decir que hice todo lo que pude”.

Entre sus reformas progresistas están la autorización de matrimonios entre han y manchúes, prohibir el vendado de pies de niñas, prohibir castigos medievales como la muerte de los mil cortes, se abrieron escuelas y universidades, promovió la educación de las niñas y mujeres, eliminó la separación de sexo, las niñas y mujeres ya podían pasear por los espacios públicos, ir al teatro, al cine y disfrutar de una libertad desconocida para ellas, surgieron nuevos periódicos y revistas gracias a la libertad de expresión.

Además, Cixí trabajó hasta el último de sus días por aprobar el derecho al voto de las mujeres, sus últimas palabras antes de morir fueron “lo único que deseo es paz bajo el cielo”.

COSAS DE TU AUTO QUE FUERON INVENTADAS POR MUJERES











 

DIOSAS DE HOLLYWOOD


Las historias de estas cuatro grandes estrellas de cine nos trasladan a la época dorada de Hollywood. Tenían el mundo a sus pies, contaban con una legión de admiradores y protagonizaron sonados romances con los galanes más atractivos. Verdaderas diosas a los ojos del público, fueron las más deseadas y fotografiadas del mundo. La temperamental e indomable Ava Gardner, la deslumbrante sex symbol Rita Hayworth, la elegante y sensual Grace Kelly o la gran diva de los ojos violeta Elizabeth Taylor hicieron soñar a millones de espectadores. 

Más allá del lujo y el glamour, fueron mujeres de carne y hueso, vulnerables, tímidas e inseguras que solo deseaban ser amadas. Pero el amor les fue esquivo y sus vidas estuvieron marcadas por la soledad, los divorcios, las adicciones, los malos tratos y los desengaños. Todas pagaron un elevado precio por llegar a lo más alto.

Cristina Morató nos descubre el lado más humano de estas inolvidables estrellas del siglo XX, protagonistas de una vida mucho más intensa y dramática que la de cualquiera de los personajes que interpretaron en la gran pantalla.

Este es otro libro sobre biografías de Cristina Morató, me encanta como escribe esta mujer, además que siempre está muy bien documentada, así que bueno, si te interesa conocer la vida de estas cuatro actrices de Hollywood tan mundialmente conocidas pero que a la misma vez solo vemos una parte de ellas, el" glamour" que les rodea por dedicarse a la industria del cine, ese tan engañoso y falso y que tanto daño hace y que desde fuera sus vidas parecen "de cine" pero que la realidad es bien distinta.

En este libro la autora nos cuenta las vidas de cuatro grandes actrices de Hollywood, concretamente de : Ava Gadner, Grace kelly, Rita Hayworth y Elizabeth Taylor, nos cuenta la infancia, juventud, cuándo y cómo llegaron a ser actrices y por supuesto su vida personal, romances, matrimonios, divorcios y momentos delicados. También nos cuenta detalles sobre el rodaje de algunas de sus peliculas, la relación de amistad que hubo entre algunas de ellas y detalles curiosos como que tres de ellas fueron las actrices mejor pagadas del momento, que dos de ellas trabajaban desde niñas, que una de ellas tuvo una infancia muy dura, en fin, una lectura muy interesante, recomendable y que se lee de una forma muy fácil y amena.

Con estas cuatro mujeres, las lectoras se van a identificar sobre todo con las debilidades de ellas y las injusticias que sufrieron porque este libro habla de rupturas, divorcios, abortos, dolor, enfermedad, pero también de superación.

Son auténticas supervivientes, valientes y mujeres que en un momento dado le plantaron cara a los grandes estudios, aunque no todas pudieron hacerlo (Rita no pudo). Además está el tema de la belleza contra el que tenían que lidiar, ya que fue un arma de doble filo porque lo primero que se decía de ellas es "es que eran tan guapas", no que tenían talento o que eran grandes actrices.

Este libro humaniza a estas mujeres , las hace más cercanas al lector y todo más allá del "glamour" que siempre han tenido asociado.

  Cristina Morató tiene la habilidad de sorprenderme siempre con sus libros. Como ya se apunta en la sinopsis, lleva años siguiendo la pista a mujeres que, de un modo u otro, ha sobresalido en la historia o tienen una vida interesante que contar. Morató se encarga de enmarcar la vida de las grandes féminas o de sacarlas de las sombras para que todo el mundo las conozca. Y lo hace a través de títulos como Las reinas de África o Las damas de Oriente. 

En 2017, tuve la oportunidad de conversar con ella sobre su libro Divina Lola, (puedes leer la entrevista aquí) una biografía sobre Lola Montes, en la que se desvelaban muchas cosas que no estaban al alcance del público. Recuerdo aquella conversación con mucho cariño porque resultó muy divertida. Cristina Morató es tan terremoto como las mujeres que salen en sus libros. Y ahora regresa con un volumen que a mí me ha hechizado por completo. Diosas de Hollywood une dos de mis grandes pasiones, literatura y cine. En este nuevo libro, Morató hace un repaso a la vida de cuatro grandes mujeres, cuatro grandes actrices que embelesaron al mundo con su belleza, su carisma, sus amores y, por supuesto, sus películas. Hablamos de Ava Gadner, Rita Hayworth, Grace Kelly y Elizabeth Taylor. No sabría decir cuál de las cuatro me parece más hermosa, más interesante o, incluso, más desgraciada. 

Diosas de Hollywood está estructurado en cuatro grandes bloques, cada uno dedicado a una de las actrices. Antes de adentrarnos en la vida de todas ellas, la autora pone a nuestro alcance citas de otras tres celebridades: Marlene Dietrich, Marilyn Monroe y Hedy Lamarr, siendo esta última la menos conocida para mí. Podéis ver una captura de sus palabras en el vídeo que dejo más abajo, palabras que vienen a decir que, en el mundo del cine, las actrices que quieren alcanzar el éxito, deben perder su dignidad, vender su alma por cuatro duros y hacerse pasar por estúpidas. Visto así, el mundo de estas divas no resulta tan luminoso y brillante. 

Y, a partir de aquí, cada sección se abre con una fotografía de la dama en cuestión, que evidencia la belleza racial de Gadner, la sensualidad de Hayworth, la dulzura de Kelly o la luminosidad de Taylor, para dar paso en la página siguiente a una cita que va a demostrar la vida tan complicada que tuvieron. Y culmina el bloque con el relato que Cristina Morató hace del paso de estas celebridades por este mundo. Acompaña el texto, un buen puñado de fotografías, en las que podemos contemplar a estas bellezas en diferentes momentos de sus vidas, o bien, en escenas de sus películas.

"La mujer que hay en mí, en Ava Gadner, siempre ha sido maltratada y ha sufrido decepciones. La vida no ha sido buena conmigo; es cierto que me ha dado éxito, riqueza y todo lo que podría soñar, pero por lo demás me lo ha negado todo".

    Ava Gadner 



Palabras como estas nos permiten reflexionar sobre el precio del éxito. Desde fuera, podemos pensar que estas mujeres no conocieron penalidad alguna y tuvieron todo a su alcance, todo aquello que cualquier mortal puede desear. Sin embargo, tal y como recoge este libro, siempre tuvieron carencias. 

Sobre todo ello nos habla Cristina Morató, que consigue enganchar al lector con una narración amena y entretenida, llena de anécdotas y datos interesantes. Por hacer un somero resumen del contenido del libro, os daré algunas pinceladas sobre los hechos que se recogen en el libro de cada una de ellas.

Ava Gadner. La estrella indomable. 

Morató nos habla de sus inicios en el cine, su llegada a Hollywood, los primeros amores y matrimonios, sus relaciones tóxicas, sus encuentros y desencuentros con Frank Sinatra, y por supuesto su paso por España. Muchos saben que estuvo rodando por la Costa Brava. Allí, en el precioso pueblo de Tossa de Mar, hay una estatua que, sinceramente, no le hace justicia. Por supuesto, no puede faltar la mención a su declive.

Rita Hayworth. La desdichada diosa del amor 

Ya conocía parte de la vida de esta actriz. Siempre me interesaron sus orígenes andaluces, así como la llegada de su familia a Estados Unidos donde intentaron ganarse la vida como bailarines. Fue un jefe de producción de la Fox el que descubrió a la que, por entonces, se llamaba Margarita Cansino y, a partir de ahí, nacía una estrella. Pero Hayworth venía con una marca profunda en su alma debido a diversos abusos que sufrió -tremendo el relato de esta parte de su vida-. Aun así, dio paso al amor, algunos furtivos y otros muchos más sonados, como la relación que mantuvo con Orson Welles. Su papel de Gilda será recordado por los siglos de los siglos, sin embargo, toda luz termina por apagarse. 

Grace Kelly. Una princesa de película.

Menuda vida la de esta actriz. Encarnó un cuento de hadas con zapatito de cristal incluido. No tuvo una infancia muy bonita que dijéramos. A pesar de  ser un bellezón, ella siempre se sintió un patito feo. En este volumen tienen cabida todo tipo de rumorología que la relacionaban con diversos galanes de cine con los que compartió pantalla, así como aquellos que pasaron de ser un rumor para convertirse en realidad. Pero si hay algo que destaca sobre todas las cosas en la vida de Grace Kelly es, por supuesto, su matrimonio con Rainiero de Mónaco. La retiró del cine para hacerla reina. Hay alguna película que narra expresamente ese episodio. Con su príncipe tuvo esos hijos tan conocidos por la prensa rosa. Y, obviamente, no podía faltar el relato del accidente que le sesgó la vida cuanto tan solo tenía 52 años.

Elizabeth Taylor. La última reina de Hollywood.

Nunca habrá unos ojos como los de Liz Taylor. Uno de los datos que más me ha sorprendido en este libro ha sido la peculiaridad de su nacimiento. Fue un bebé cubierto de pelo negro debido a un problema glandular. Asistiremos a sus inicios en el cine, por la intermediación de su madre. Llegó y conquistó. Alzada en un pedestal desde la adolescencia, ganaba un pastizal para su juventud. Las productoras se rindieron a sus pies, y la colmaron de atenciones. De sus muchísimos matrimonios, Morató hace un exhaustivo repaso. Y claro está, también se habla de su fallecimiento. Para la autora, ella fue la última reina de Hollywood.

JACQUELINE SAUVAGE









 

REINAS MALDITAS

Las fascinantes vidas de seis reinas marcadas por la tragedia que no pudieron elegir su destino y que dejaron una profunda huella en la Historia.

Excéntricas, caprichosas, rebeldes, ambiciosas... Más allá de un mundo de privilegios, riqueza y poder, todas fueron mujeres de carne y hueso obligadas a llevar sobre sus hombros la pesada carga de un imperio.

La vida de estas reinas dista mucho de ser un romántico cuento de hadas. Aunque infinidad de películas y novelas nos han mostrado el rostro más amable de su reinado, en general, fueron muy desdichadas. Todas tienen en común la soledad, el desarraigo, la nostalgia, la falta de amor o el sufrimiento por no poder dar un heredero al trono. También comparten la dolorosa pérdida de sus hijos, los fracasos matrimoniales o el sentirse extranjeras en una corte donde no eran bien recibidas.

Las suyas no fueron grandes historias de amor porque sus matrimonios eran un «asunto de Estado». Algunas, como Sissi, fueron emperatrices en contra de su voluntad y enfermaron de melancolía; otras, como Cristina de Suecia, escandalizaron con su extravagante comportamiento y sus ansias de libertad. María Antonieta y Alejandra Romanov comparten un trágico final, mientras que la reina Victoria de Inglaterra y Eugenia de Montijo asumieron con extraordinaria dignidad su papel en los momentos más difíciles.

A través de los diarios personales y correspondencia familiar, Cristina Morató nos descubre el lado más humano y menos conocido de unas reinas y emperatrices, maltratadas por la historia, que no pudieron elegir su destino.

Probablemente si no les interesa la historia puede que no les llame mucho la atención, pero en realidad más que recibir una "lección" de historia, lo que hace la autora es contarnos de una forma tan amena y a la vez formal, todos los detalles de estas poderosas pero desdichadas mujeres. 

A mi la verdad es que siempre me ha encantado leer sobre ciertos pasajes de la historia mundial, y bueno, las Reinas y las cortes de la Europa antigua siempre han sido mi debilidad, por ello es que disfruté muchísimo este libro y por los detalles que la autora nos muestra, así como las citas y las descripciones. Además el libro cuenta con hermosas ilustraciones y fotografías de las reinas y sus hijos o sus familiares, lo que hace este libro aun más interesante. 

En el tenemos seis historias: la de Sissi de Baviera -La Emperatriz de Austria-, Maria Antonieta -Reina de Francia- Cristina de Suecia -Reina de Suecia-, Eugenia de Montijo -Emperatriz de Francia-, Victoria -Reina de Inglaterra- y Alejandra Romanov -Zarina de Rusia-. 

Conocía las historias de algunas, pero en general se adquiere bastante conocimiento con este libro sobre las cortes en aquellos años; El libro va desde el siglo XVII hasta el siglo XX -pero no en orden- por lo que definitivamente notamos las diferencias culturales, económicas, de pensamiento, y un millón de cosas más, dependiendo del Reino que se esté leyendo. Además en el libro intervienen varias figuras muy importantes como René Descartes o Victor Hugo, entonces es muy ameno encontrarse con personajes que conocemos de otras cuestiones y que desempeñaron un papel en la vida de estas reinas.

Mis favoritas fueron tres por varias razones, entre ellas su personalidad, sus acciones ante las catástrofes y las tragedias, las relaciones con su corte, su familia y amigos, su historia con su esposo, etc. Y ellas fueron: Alejandra Romanov, Maria Antonieta y Sissi de Baviera.

La historia de Sissi me pareció muy nostálgica y a la vez interesante, es la primer historia del libro y esta hizo que me enganchara. Sissi para mi fue una victima de las circunstancias, pues desde muy pequeña aceptó la mano del emperador y no tuvo una vida libre hasta que decidía huir de la corte de Austria, en tiempos prolongados.

Maria Antonieta es muy conocida por su trágica muerte. Creo que cometió muchos errores cuando asumió el trono de Francia junto a su esposo, y creo que su despilfarro de dinero contribuyó a que Francia la odiara tanto; aunque debo añadir que cambió muchísimo y por nada del mundo merecía ese trágico final.

Cristina de Suecia es un caso extraño xD y es que esta Reina es muy conocida, porque en sus tiempos fue una de las mujeres más inteligentes y adelantadas de su época, pero también por sus excentricidades. No era muy agraciada y siempre fue muy comparada al aspecto y modales de un hombre. Ella si tuvo una vida muy liberal, y no le importaba nada las etiquetas. Creo que es la que tuvo mejor vida de todas en cuanto a la libertad en su Reinado.

Eugenia, Emperatiz de Francia, no me gustó mucho, creo que tenía de ejemplo el destino de María Antonieta y aun así aceptó la mano del emperador de Francia, Creo que esa fue su peor decisión; pues antes, si eras extranjera en una corte era lo peor. A pesar de ello era una mujer muy fuerte.

La Reina Victoria es otro caso que me sorprendió y no tanto para bien, pues es una de las reinas más famosas de la historia por su largo reinado y por los maravillosos beneficios que le supuso a la inglaterra de ese tiempo, pero creo que con su personalidad dejaba mucho que desear... para mí que su marido fue realmente el Rey a la sombra de ella, pues él se encargó de todo durante mucho tiempo, mientras Victoria lidiaba con sí misma y su pésimo carácter, así como con sus costumbres un poco absurdas.

Y la última Zarina, Alejandra Romanov. Yo siempre he sentido una debilidad por la historia de la Dinastía Romanov, entonces me encanta leer cualquier cosa de ellos, pero creo que Alejandra dejó mucho que desear también como Zarina, la mayor parte de tiempo que estuvo en la corte. Era una mujer un poco fánatica en cuanto a la religión, pero creo que muy buena persona, aunque nunca supo ganarse a Rusia. Ya al final de sus días se transformó, pero de nada sirvió pues el asesinato de los Romanov es de los más conocidas y trágicos en la historia de las coronas y del mundo.

Y bueno, que les puedo decir, todas fueron mujeres, con sentimientos, emociones, errores... algunas supieron enmendarlos, para otras fue demasiado tarde. Estuvieron marcadas por la tragedia, y creo que este es un excelente libro para conocer no solo la grandeza y caída de sus reinados, sino para conocerlas realmente a ellas como seres humanos.

Definitivamente les recomiendo mucho este libro, Cristina Morató es magnifica como escritora, además me parece una mujer muy intelectual, definitivamente quiero leer más de ella. En fin, que no les asuste el tamaño de este libro, se pasa volando cada una de las historias.

«La corona de Francia es una corona de espinas.»

Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses

BULLYNG AMOROSO















 

DIVAS REBELDES

Divas rebeldes recoge las apasionantes biografías de siete mujeres unidas por el inconformismo, por su personalidad y autenticidad, por su estilo inconfundible e insustituible: por su divismo y rebeldía.

Los nombres de Maria Callas, Coco Chanel, Wallis Simpson, Eva Perón, Barbara Hutton, Audrey Hepburn y Jackie Kennedy ocuparon durante décadas las páginas de las revistas. Gracias a su talento, belleza y personalidad se convirtieron en auténticos mitos del siglo XX. Famosas, ricas y atractivas, parecían perfectas a los ojos del mundo. Pero en realidad estas rutilantes divas fueron personas solitarias, acomplejadas con su físico y celosas de su intimidad, que detestaban ser tratadas como estrellas. 

Estas siete mujeres de leyenda comparten dolorosas heridas que nunca llegaron a cicatrizar: la falta de cariño o el abandono de sus padres, las secuelas de la guerra, el dolor por la pérdida de sus hijos o los traumáticos divorcios.

Deseo que en este libro el lector descubra las luces y las sombras de unas mujeres rebeldes e inconformistas, que siguen cautivándonos porque demuestran que los cuentos de hadas existen. Aunque no siempre tengan un final feliz.

Hay gran cantidad de datos y referencias a citas autobiográficas. 

Se lee con gran facilidad, con un estilo sencillo y directo, respetando en cada personaje, la narración del orden cronológico: del nacimiento, explicando el pasado y el contexto de la familia para entender cada personalidad, a la muerte.

Asombra conocer la historia de estas mujeres que son símbolo de una época de glamour, lujo y opulencia, marcadas por un sentimiento de soledad e infelicidad que contrasta con la imagen idolatrada de sus seguidores.

No es casual la elección de estas mujeres, ya que entre ellas hay nexos en común entre ex-maridos, amigos, representantes o relaciones directas. Es interesante ver como se entrecruzan sus historias.

Si he de identificarme con alguna de ellas lo haría con Audrey Hepburn, por su lucha por salir adelante en la ocupación nazi en Holanda y por sus valores y principios, predominando la familia y el matrimonio por encima de sus éxitos. 

Un libro muy recomendable para tener una conocer estas mujeres tan interesantes.

Me gusta mucho la historia; y me gustan mucho los libros como este, que la cuentan, de manera interesante y sostenida. de las protagonistas, digo lo siguiente:

Maria: su historia me conmovió. Todo lo que tuvo que pasar. Su poca autoestima, la falta de afecto que vivió. Vivir dependiendo de amores tóxicos que le arrebataron todo. Un gran talento, pero que confundió la soberbia con amor propio, y dejó que un amor enfemizo la destruyera. P.S: Onassis, eres un gran cabrón.

Coco: ella es el ejemplo de lo que en psicología se conoce como resiliencia. Salir adelante a pesar de las dificultades. Si, inspirada por sentimientos de rencor y venganza, pero impulsada a salir adelante, sin rendirse, sin desfallecer.

Wallis: una mujer decidida a manipular a los hombres a su antojo. Si una mujer hace abdicar a un rey, quitarle su poder, algún poder superior ha de tener. Y si lo pensamos, gracias a ello, Isabel logro gobernar hasta el presente día, cuando las posibilidades de continuar reinando su tía, eran muy pocas.

Eva: una leyenda latinoamericana. Una mujer producto de su tiempo y circunstancias, y supo aprovecharlas, el mito se consolidó después de su muerte, y Perón lo aprovechó y capitalizó.

Barbara: el ejemplo de que el dinero no lo puede comprar todo. Encerrada en una fantasía. Tropezando con un fracaso tras otro. Todo lo que necesitaba era amor, propio sobre todo,  una guía, alguien que le enseñara a dirigir su vida.

Audrey: una estrella, una diva. Un ejemplo de elegancia y resiliencia que aprovechó su talento como embajadora de UNICEF, sin los escándalos de una Angelina Jolie, por ejemplo.

Jackie: todo lo que una mujer podría ser, pero poco valorada para mi opinión. Nacer en esta época habría sido mejor para ella.

Todas las historias tuvieron sus méritos, sus altibajos. Todas lucharon por su felicidad. Lo lograron(por momentos ), antes de descender a espirales de dolor, de donde algunas no lograron volver. Y al final, fueron rebeldes porque no dejaron que las definieran sus hombres...


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