JOAN TRUMPAUER


A los 19 años se subió a un autobús rumbo a Mississippi sabiendo que podían matarla. La llamaron "traidora a la raza". La encerraron en el corredor de la muerte. El Ku Klux Klan la puso en su lista. Sobrevivió. Y hoy, a sus 83 años, sigue luchando.

Joan Trumpauer nació en 1941 en Washington D.C. y creció en Arlington, Virginia. Una niña blanca en un mundo segregado. Su madre descendía de dueños de esclavos. Durante sus primeros diez años, todo lo que conocía era un mundo completamente blanco. Pero a los 10 años, un amigo la retó a caminar por un vecindario negro. Solo caminar. Y lo que vio la perturbó: la incomodidad en los ojos de la gente, la alienación, el miedo. No por algo que hubieran hecho, sino por el color de su piel. Ese día pensó: algo está terriblemente mal.

En 1954, cuando Joan tenía 13 años, la Corte Suprema dictaminó que las escuelas debían ser desegregadas. El sur blanco estalló en furia. Joan observó cómo sus vecinos gritaban sobre mantener las escuelas blancas y a sus hijos "puros". Y pensó: los sureños necesitamos poner nuestra propia casa en orden. Ese sentimiento creció. Y a los 18 años, supo lo que tenía que hacer.

En 1961, Joan se unió al Congreso de Igualdad Racial (CORE) y se convirtió en una Freedom Rider. El 14 de mayo de 1961, una turba en Alabama incendió un autobús de los Freedom Riders. Algunos fueron golpeados. Joan vio las imágenes y no dudó. Se ofreció para continuar las cabalgatas. Tenía 19 años.

En junio de 1961, cuando Joan y los otros activistas llegaron a Jackson, Mississippi, se negaron a abandonar la sala de espera "solo para blancos". Fueron arrestados y llevados a la Penitenciaría de Parchman, la prisión más notoria de Mississippi. El corredor de la muerte había sido despejado solo para ellos. Joan fue encerrada en una celda estrecha con otras 17 mujeres. Durante dos meses. Tenía 19 años. Y se negó a pagar la fianza. Cumplió su condena completa.

Mientras estaba encerrada, hizo cartas de juego con sobres, jugaba al solitario, cantaba canciones y discutían sobre la no violencia de Gandhi.

Cuando la liberaron, la mayoría se habría ido a casa. Pero no Joan. Se inscribió en el Tougaloo College, una universidad históricamente negra en Mississippi. Fue la primera mujer blanca en asistir. Pensó: si los blancos se amotinan cuando los negros van a escuelas blancas, ¿qué harán cuando una blanca vaya a una escuela negra? Quería averiguarlo. En Tougaloo, ocasionalmente quemaban cruces en el campus. Recibió cartas amenazantes. Pero se quedó.

Allí conoció a Medgar Evers y al Dr. Martin Luther King Jr. Fue Joan quien escoltó al Dr. King al edificio donde dio su discurso. Se convirtió en secretaria del Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC) y en la primera miembro blanca de la Hermandad Delta Sigma Theta.

El 28 de mayo de 1963, Joan participó en la sentada más violenta del Movimiento por los Derechos Civiles. En el mostrador de Woolworth en Jackson, se sentó con Anne Moody y John Salter Jr. La multitud los atacó durante tres horas. Le gritaron "traidora a la raza". Le tiraron comida. La cortaron con vidrios rotos. La quemaron con cigarrillos. Golpearon a Salter con nudilleras de latón. La policía observó sin intervenir. Joan recordó haber pensado: vamos a morir.

Tres semanas después, Medgar Evers fue asesinado. En septiembre, cuatro niñas negras murieron en el atentado contra una iglesia en Alabama. Joan lo llamó "el día más triste del movimiento".

En la primavera de 1964, Joan y otros activistas salían de Canton, Mississippi. El Ku Klux Klan los detuvo. Rodearon el coche. Golpearon al conductor. "Todos estábamos convencidos de que era el final", dijo. Escaparon por poco. Pero Joan supo después que el Klan había planeado matarla esa noche. Cuando fracasaron, mataron a otros tres activistas tres semanas después. Entre ellos, Michael Schwerner. Joan le había dado su orientación apenas días antes: lo que necesitaba saber para sobrevivir como trabajador blanco de derechos civiles en Mississippi. "Porque no nos mataron a nosotros", dijo Joan, "mataron a nuestros amigos".

Joan se graduó en 1964. Para entonces, había participado en más de 50 sentadas, había sido arrestada múltiples veces, encarcelada en el corredor de la muerte, atacada con nudilleras y vidrio, perseguida por el Klan. Y nunca se detuvo.

Hoy, a sus 83 años, sigue activa. Su rostro apareció una vez en un cartel de búsqueda del Klan. Cuando alguien era asesinado, su rostro era marcado con una X. El suyo nunca fue marcado. Sobrevivió. Contra todo pronóstico.

"No deberías perder el tiempo en el miedo", dice Joan. "El miedo paraliza tu cerebro y te impide pensar. No te hace ningún bien".

Joan la joven blanca de Virginia que se convirtió en una de las figuras más odiadas y admiradas del Movimiento por los Derechos Civiles...


ROXANA DE BACTRIANA





1. Alejandro se enamoró de ella


La conoció tras conquistar la Roca Sogdiana y, según los cronistas, quedó cautivado a primera vista.


2. Su nombre significa Pequeña Estrella


 Roxana (Roshanak) proviene del persa oriental y significa "la resplandeciente" o "pequeña estrella".


3. Protegió la herencia de su hijo


Tras la muerte de Alejandro, eliminó a Estatira, otra esposa del rey, para asegurar que su hijo fuera el único heredero legítimo.


4. Fue madre del heredero póstumo


Su hijo, Alejandro IV, nació después de la muerte de Alejandro Magno y fue proclamado rey siendo un bebé.


5. Tuvo un final trágico


Ella y su hijo fueron mantenidos bajo custodia y, años después, asesinados en secreto por orden de Casandro para eliminar cualquier rival al trono.



LA VALENTIA DE SASHA SOKOL




El caso de Sasha Sokol y Luis de Llano abrió una conversación importante en México sobre las relaciones desiguales entre adultos y adolescentes, así como sobre la responsabilidad que tienen quienes ejercen autoridad dentro del medio artístico.


Sasha ingresó a Timbiriche cuando todavía era menor de edad. Luis de Llano, quien participaba en la creación y producción del grupo, era un adulto con amplia experiencia y tenía influencia directa sobre su carrera. Según lo declarado por la cantante, la relación comenzó cuando ella tenía 14 años y él alrededor de 39.


Durante décadas, esta historia fue presentada públicamente como un supuesto romance. Sin embargo, en marzo de 2022, después de que el productor hablara del tema en una entrevista, Sasha explicó que con el paso del tiempo comprendió que no había existido una relación en condiciones de igualdad. Señaló que, por su edad y por la posición profesional de De Llano, era responsabilidad del adulto establecer límites y protegerla.


La cantante inició posteriormente una demanda civil por daño moral. Los tribunales analizaron tanto la relación ocurrida durante su adolescencia como las declaraciones públicas realizadas años después. En 2023, una resolución judicial determinó que existió una conducta ilícita que le provocó afectaciones y ordenó distintas medidas de reparación, entre ellas una disculpa pública, una indemnización y evitar expresiones que pudieran dañarla nuevamente.


Luis de Llano impugnó la resolución, pero el 25 de junio de 2025 la Suprema Corte de Justicia de la Nación negó el amparo solicitado y dejó firme la sentencia civil.


La decisión adquirió relevancia nacional porque la Corte estableció que las reclamaciones civiles relacionadas con violencia sufrida durante la infancia o adolescencia no deben quedar anuladas simplemente por el paso de los años. Muchas personas necesitan tiempo para comprender lo ocurrido, reconocer sus consecuencias y encontrar las herramientas necesarias para hablar.


La resolución también señaló que no basta con afirmar que una persona adolescente aceptó una relación. Deben considerarse factores como la diferencia de edad, la autoridad, la dependencia emocional, la experiencia y el poder profesional del adulto.


El caso no busca negar que una adolescente pueda experimentar sentimientos auténticos. Lo que establece es que el adulto tiene la obligación de actuar con responsabilidad y evitar involucrarla en una relación desigual, especialmente cuando dirige su carrera o ocupa una posición de confianza.

PETRA HERRERA


México tuvo una heroína que ayudó a conquistar una ciudad durante la Revolución… pero después intentaron borrar su nombre de la historia.


Durante décadas, millones de personas escucharon hablar de Pancho Villa, Emiliano Zapata y los grandes generales de la Revolución Mexicana. Sin embargo, muy pocos conocen a la mujer que arriesgó su vida en algunos de los combates más importantes del conflicto y que llegó a comandar a cientos de soldados.


Su nombre era Petra Herrera, y para poder luchar por su país, primero tuvo que dejar de ser Petra.


En 1913, cuando las mujeres eran excluidas de los rangos militares y relegadas principalmente a tareas de apoyo, decidió disfrazarse de hombre y adoptar el nombre de "Pedro Herrera". 


Mantener aquella identidad falsa no era sencillo. Cada mañana se levantaba antes que los demás soldados y fingía afeitarse para evitar cualquier sospecha sobre quién era realmente.


Aquello le permitió entrar en las filas revolucionarias, pero fue su valentía lo que la hizo destacar. Con el paso del tiempo se ganó una reputación que pocos podían igualar. 


Era conocida por su puntería, su disciplina y especialmente por una habilidad que podía cambiar el resultado de una batalla: destruir puentes y posiciones estratégicas del enemigo utilizando explosivos.


Pronto dejó de ser un soldado más. Dentro de las fuerzas revolucionarias de Pancho Villa se convirtió en una líder respetada, alguien capaz de dirigir hombres en combate y tomar decisiones bajo presión.


Entonces ocurrió algo inesperado.


Cuando ya había demostrado su valor una y otra vez, Petra decidió revelar la verdad. Frente a sus compañeros soltó sus largas trenzas y anunció que era mujer. Muchos quedaron sorprendidos, pero para entonces su capacidad estaba fuera de toda duda. Había ganado el respeto de quienes habían luchado a su lado.


La prueba más importante llegaría poco después.


En mayo de 1914 comenzó la Segunda Batalla de Torreón, uno de los enfrentamientos más decisivos de toda la Revolución Mexicana. La ciudad era un punto estratégico fundamental y su captura podía cambiar el rumbo de la guerra.


Petra no solo participó en aquella operación. Diversos testimonios de la época la señalan como una de las figuras clave de la victoria. Un revolucionario recordaría años después: “Fue ella quien tomó Torreón y apagó las luces cuando entraron en la ciudad.”


En aquella batalla participaron alrededor de 400 mujeres revolucionarias, aunque la historia rara vez habla de ellas. Sin embargo, incluso después de demostrar su liderazgo en uno de los momentos más importantes del conflicto, Petra no recibió el reconocimiento que había ganado.


Pancho Villa se negó a otorgarle el rango de general.


Muchos historiadores consideran que los prejuicios de la época hicieron imposible que una mujer recibiera públicamente el crédito por una participación militar de semejante importancia.


Pero Petra no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados.


Si no podía avanzar dentro de aquella estructura, construiría la suya propia. Poco después organizó una brigada integrada exclusivamente por mujeres. Algunas fuentes afirman que llegó a dirigir a cientos de combatientes, mientras otras elevan la cifra a más de mil.


Era algo extraordinario para principios del siglo XX.


Mientras gran parte del mundo seguía considerando que las mujeres debían permanecer lejos del campo de batalla, Petra lideraba operaciones militares y demostraba que el valor no dependía del género.


Con el tiempo, la guerra fue cambiando y muchas de aquellas historias comenzaron a quedar en el olvido. Su brigada terminó desapareciendo y gran parte de sus logros dejaron de aparecer en los relatos más conocidos de la Revolución.


Pero Petra todavía no había terminado de servir a México.


Más adelante trabajó como espía para las fuerzas de Venustiano Carranza. Bajo una nueva identidad administraba una cantina en Chihuahua mientras recopilaba información estratégica. Era una labor silenciosa y peligrosa que podía costarle la vida en cualquier momento.


Y finalmente así ocurrió.


Tras ser identificada por varios hombres, fue atacada y sufrió heridas que terminaron complicándose. Poco después perdió la vida cuando apenas tenía alrededor de 28 años.


Hoy, más de un siglo después, Petra Herrera sigue siendo una de las figuras más extraordinarias y menos reconocidas de la Revolución Mexicana.


Desafió las reglas de su tiempo, luchó cuando casi nadie esperaba ver a una mujer en el frente de batalla, lideró combatientes cuando otros creían que era imposible y ayudó a cambiar el rumbo de una de las guerras más importantes de la historia de México.


Quizá la mayor injusticia no fue que le negaran el rango que había ganado con su valentía… sino que una mujer que ayudó a conquistar una ciudad para su país todavía siga siendo una desconocida para gran parte de la nación que ayudó a transformar.



A QUE LE TIENES MIEDO?

 








Nos educaron para tener miedo a la soltería.

No al maltrato.

No a la dependencia emocional.

No a perder nuestra identidad por amor.

Ese ha sido el verdadero problema.

Porque una mujer que deja de tener miedo a estar sola empieza a ser mucho más difícil de manipular. 💜



LA TEORIA DE LOS ELLOS














 

AMAR A ALGUIEN NO TE DA DERECHO DE SALVARLO










 

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